LA ESCASEZ DE GASOLINA TRAE CONSIGO OTROS PROBLEMAS, UNO DE ELLOS LA ESCASEZ DE ALIMENTOS

La Venezuela chavista hundida, sin gasolina y con terror por la pandemia del COVID-19

La Venezuela chavista hundida, sin gasolina y con terror por la pandemia del COVID-19
Los venezolanos tienen que hacer inmensas colas para poder surtir combustible en sus vehículos

Desde hace muchos años la dictadura chavista que reina en Venezuela logró hundir a PDVSA, la estatal petrolera que hace algunas décadas resaltaba como ejemplo en materia petrolera.

La dictadura de Nicolás Maduro logró lo imposible, con una política que llamaron la socialización de PDVSA, la corporación comenzó a meterse en todo tipo de asuntos económicos y sociales, contratando a los afines y despidiendo a los que no lo eran, con esto, y por supuesto con la corrupción, la labor principal se fue en caída libre.

Hoy en día, la gasolina es un problema crónico y ahora la llegada de la pandemia de coronavirus hace ver lo peor  en el momento menos indicado, antes solía ocurrir en el interior del país, ahora la escasez del hidrocarburo ha llegado a la capital, Caracas, donde resulta casi imposible repostar.

Las filas de clientes son enormes, en oportunidades superan el kilómetro, en las pocas gasolineras que funcionan o que tienen el ahora vital líquido, todo esto, mientras el dictador Nicolás Maduro decretó una cuarentena nacional el pasado 17 de marzo para enfrentar al coronavirus.

Finalmente la dictadura tuvo que admitir que está racionando la gasolina para los venezolanos, los conductores se encuentran con un despliegue de militares y policías que les informa de que solo se suministra combustible a los vehículos de los servicios esenciales y el pasado viernes se confirmó en un comunicado.

En el contexto actual de pandemia, los efectos de la escasez de combustible, para el que los expertos no atisban una solución a corto plazo, puede tener graves consecuencias.

La razón de la escasez

Según el comunicado, el régimen chavista culpa al «perverso plan bloqueo de naval de Estados Unidos», por impedir el suministro de insumos necesarios para la producción del combustible. Sin embargo, todos saben que es un problema de larga data.

Pese a que se conoce que Venezuela es el país con las mayores reservas probadas de crudo del mundo, la escasez de gasolina se fue haciendo habitual en paralelo al deterioro de Petróleos de Venezuela (PDVSA). Según los expertos, la petrolera estatal sufre los efectos de años de mala gestión, falta de inversión y corrupción.

Antonio de la Cruz, experto de Inter American Trends, le dijo a BBC que «los parques de refinería del país colapsaron y la producción nacional de gasolina es hoy muy baja».

«Aunque llegaron a producir más de un millón de barriles de gasolina diarios, los parques están hoy trabajando a un 10 o un 15% de su capacidad», indica el experto.

Además de esto, ante la inmensa corrupción denunciada en la empresa con la cual se servían los principales jerarcas de régimen, llegaron las sanciones, y ante esto llegó la política de sanciones de Estados Unidos, para lograr su objetivo de forzar la salida del dictador Nicolás Maduro del poder, y evitar así la utilización de la empresa estatal para unos pocos y esto también ha afectado.

Para compensar esta caída, el chavismo había optado en los últimos meses por importar gasolina a cambio de crudo, principalmente a través de la rusa Rosneft.

Pero entonces, se desató lo que Francisco Monaldi, analista de Política Energética del Baker Institute, describe como una «tormenta perfecta para Venezuela».

En febrero, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Rosneft Trading, la filial de Rosneft que había estado colocando en el mercado gran parte de la producción de crudo venezolano. Esa vía para sortear las sanciones quedó entonces cerrada.

En marzo, a medida que los muertos por la pandemia se acumulaban en Italia, y gobernantes de todo mundo se convencían del peligro real y sus potenciales consecuencias económicas, Rusia y Arabia Saudí, dos de los mayores productores mundiales, se lanzaban a una guerra de precios con la que ambos buscaban copar el mercado ya en caída libre.

Con un cuarto de la población mundial en cuarentena, la demanda global de petróleo se desplomó a la misma velocidad que el precio del barril, que cayó por debajo de los US$30, menos de lo que a Venezuela le cuesta producirlo, como reconoció Maduro en un mensaje televisado al país.

«El mercado petrolero mundial se encuentra en un colapso histórico«, concluye Monaldi.

«Aunque Rusia y Arabia Saudita alcancen un acuerdo pronto, la caída de la demanda provocada por la pandemia durará más», dijo.

«¿Quién se va a arriesgar a hacer tratos con Venezuela y ser sancionado por Estados Unidos en un mercado inundado de petróleo barato?», se pregunta el experto.

El 28 de marzo Rosneft anunció el cese de sus actividades en Venezuela y la transferencia de sus activos a una empresa propiedad exclusiva del Estado ruso.

La gasolina y el coronavirus

Venezuela es uno de los países de América Latina que menos casos (144) y muertes (3) había reportado hasta la semana pasada.

Pero el país es considerado por la Organización Panamericana de Salud uno de los más potencialmente vulnerables de la región, y los trabajadores de centros médicos y hospitales denuncian que sin gasolina, ni transporte público por la cuarentena, les resulta imposible llegar a trabajar.

«Esta situación es muy difícil, tomando en cuenta que no solo se atenderán pacientes infestados por este virus», le dijo la presidenta del Colegio de Médicos del Estado Barinas, Virginia Sarmiento, al medio local «El Pitazo». Sarmiento advirtió de que «el número de médicos va a ser insuficiente».

Varias organizaciones no gubernamentales alertaron de que cerca de 10.000 enfermos del riñón corren peligro si no se soluciona el problema de la escasez de combustible para que puedan acudir a someterse a sus tratamientos de diálisis.

Y a esto se suma otra gran preocupación que son los alimentos,

Ya agricultores y ganaderos han empezado a reportar problemas para transportar sus mercancías a los mercados y se teme que la cosecha de varios productos se eche a perder por el problema de la gasolina.

Según el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, un tercio de la población venezolana se hallaba en situación de inseguridad alimentaria ya antes de la pandemia.

El escenario es dantesco, y los efectos de la pandemia pueden ser devastadores.

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