Los intentos del chavismo contra Lorenzo Mendoza y Empresas Polar, el empresario venezolano más odiado por el régimen

La guerra de Maduro contra el Amancio Ortega venezolano la pagan los venezolanos ante el COVID-19

"Lorenzo Mendoza, tú eres un pillo. Tú te chuleaste al Estado venezolano por años. Así cualquiera tiene empresas", dijo el narco Diosdado Cabello

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Nicolás Maduro y Lorenzo Mendoza

Para los regímenes comunistas es fundamental tener un enemigo capitalista, un empresario, y si es exitoso o mejor dicho, muy exitoso, mejor.

En el caso de Venezuela, Lorenzo Mendoza, dueño de Empresas Polar, ha sido la obsesión de Nicolás Maduro y de su padre político Hugo Chávez. Es el equivalente a Amancio Ortega en España, solo que en el Caribe los amigos de Podemos tienen todo el poder político.

Desde finales de 2002 y comienzos de 2003, cuando Hugo Chávez rompió con gran parte del sector empresarial tradicional de Venezuela por el paro empresarial, el régimen declaró públicamente su odio hacia Mendoza y Empresas Polar, esto sería para siempre.

Ayudado por el boom petrolero que llevó el barril de crudo por encima de los US$100, Chávez usó la riqueza sobrevenida para ejercer pleno dominio sobre la economía a través de un sistema de control de precios y de un control de cambio, con esta herramienta el chavismo creo su propio grupo de empresarios multimillonarios, esos sí eran buenos.

A partir de 2007, empezó a ir más allá, con una ola de expropiaciones que le recordaban al sector privado dónde residía el verdadero poder.

«Él cree que está más allá de las leyes. No, camaradas, no. Lo que voy a hacer es expropiarle. Si él sigue agrediendo al gobierno e irrespetando a este país, por más Mendoza que sea, por más sangre azul que sea, le voy a quitar toda la Polar. Toda, toda», fueron las palabras de Chávez en marzo de 2009 en referencia a la familia propietaria de Polar.

«Capitalista traidor»

A partir de 2013, tras la muerte de Chávez, las cosas tampoco mejoraron.

Tras el fracaso de unos intentos iniciales de diálogo entre el gobierno y los empresarios -durante los cuales Mendoza presentó una propuesta para reactivar la maquinaria productiva del país- y con el creciente deterioro de la economía venezolana, el discurso oficial se centró en acusar al sector privado de impulsar «una guerra económica» con ayuda de Estados Unidos.

Sin llegar a ser expropiado, Polar se llevó muchos de los ataques más duros. El gobierno señalaba a la empresa por acaparamiento de productos y la responsabilizaba por la escasez.

El gobierno socialista acusaba recurrentemente a Polar de producir y abastecer sólo cuando hay beneficio, es decir, que pone o quita productos según le conviene.

Es una pelea a la que, con los años, los venezolanos se acostumbraron, a pesar de que el tono había bajado en 2019 cuando en medio de la hiperinflación de 1.500.000%, el régimen decidió liberar los precios y el tipo de cambio, permitiendo una dolarización de facto, que también disminuyo una buena parte del problema de desabastecimiento.

Aunque a un precio prohibitivo para muchos venezolanos, los productos, ausentes en 2016, 2017 y 2018, regresaron a los supermercados.

Pero el régimen comunista tampoco pretende que los venezolanos vivan bien, ya no serían dependientes de la dictadura. Por ello el pasado 24 de abril, la amiga de Ábalos, Delcy Rodríguez, anunció que el gobierno aplicaría un mecanismo de «venta supervisada» a los productos de tres de las principales compañías de alimentos del país, a las que acusó de haberse convertido en «marcadores referenciales (de precios) especulativos».

En medio de la crisis por el coronavirus, la vicepresidenta de Maduro dijo que se trataba de un plan especial para «contener la especulación» y que el objetivo era garantizar que se respeten los «precios acordados», como era de esperarse, era una nueva declaración de guerra contra Empresas Polar, considerada como la corporación privada más importante de Venezuela y la principal productora y distribuidora de alimentos.

«No hay ninguna razón ni justificación para esta medida arbitraria», protestó a través de un comunicado Lorenzo Mendoza, presidente ejecutivo de Polar.

La decisión gubernamental es vista como un indicador de que el gobierno de Maduro se encamina a aplicar de nuevo el sistema de control de precios.

Y también parece apuntar a una nueva pugna con Polar, de la que ya Diosdado Cabello anunció a Mendoza: «Vas a perder«, como una nueva amenaza de expropiación con la vieja excusa de la «guerra económica».

«Lorenzo Mendoza, tú eres un pillo. Tú te chuleaste al Estado venezolano por años. Así cualquiera tiene empresas. US$5.000 millones al año te llevabas para montar empresas en Colombia, en las islas (del Caribe) y en otros países», dijo Cabello, un militar retirado, golpista y acusado por narcotráfico, hablando de dignidad y asumiendo los recursos venezolanos como propios.

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