Artículo de opinión

Opinión: Quédate en casa, igual al ‘exprópiese’ de Hugo Chávez

A los comunistas de Podemos la pandemia les cayó como venida del cielo

Opinión: Quédate en casa, igual al 'exprópiese' de Hugo Chávez
Hugo Chávez, Nicolás Maduro y Pablo Iglesias PD

El régimen chavista en Venezuela dirigido por Hugo Chávez y Nicolás Maduro, logró arruinar uno de los países más ricos de Iberoamérica, con un balance de miles de empresas expropiadas que fueron a parar a manos del Estado, muchas de las cuales fueron administradas por cooperativas ineficaces que las llevaron a la quiebra, otras simplemente fueron invadidas, entre ellas cientos de miles de hectáreas agrícolas que dejaron muy pronto de producir, y otras porque simplemente pasaron directamente a manos de grupos oficialistas que las abandonaron y dejaron perder.

El resultado es un país arruinado, que pareciera haber vivido una guerra o una catástrofe natural, cuya producción empresarial se redujo a la nada, quedando la población en estado de absoluta miseria y carestía de alimentos y productos de primera necesidad,  con un pequeño sector de nuevos ricos, los llamados “bolichicos”, que han hecho fortuna con los negocios estatales, especialmente con los que derivan de la organización criminal que se apoderó del país.

Todo lo que se consume es básicamente importado, entre ellos los productos que contienen las cajas de alimentos CLAP, que el gobierno distribuye entre los más pobres, para de esta manera mantenerlos domesticados y fidelizados. El que no resiste aquello tiene que salir huyendo, como lo han hecho ya más de 5 millones de venezolanos, muchos de los cuales se han ido caminando con lo puesto, recorriendo miles de kilómetros para llegar a Argentina, Chile, Perú, Colombia o Brasil.

El ataque a la propiedad fue severo y continuo durante los veinte años del castro chavismo implantado en el país por la Revolución Bolivariana, en el que por no haber, ya no hay ni gasolina, pues PDVSA, la que antes fuera la tercera empresa petrolera más poderosa del mundo, está hoy arruinada en manos de rusos e iraníes que arañan en sus entrañas para acabar con lo poco que queda.

Pero hoy en Europa estamos viendo, con sorpresa, como otro modelo del social comunismo hace algo parecido, con mejores resultados y sobre todo, en menos tiempo. Se nota que la experiencia de los líderes de Podemos en Venezuela está resultando de gran utilidad.

Es lo que ha hecho, particularmente en España, el gobierno de la alianza PSOE-Podemos, con Pedro Sánchez y Pablo Iglesias al frente, quienes haciendo uso de la declaratoria de Estado de Alarma en medio de la emergencia surgida por la aparición del coronavirus, han decretado una medida de confinamiento y paralización del sector productivo de la sociedad española, que está dejando en la ruina a miles de empresas de todos los sectores  y tamaños, especialmente a los autónomos y emprendedores.

No fue necesario recurrir a un proceso tan drástico como la expropiación venezolana. Han recurrido al ¡quédate en casa! para atacar la propiedad de los ciudadanos y obtener un resultado ruinoso similar al de Venezuela, en tiempo record: Lo que allí tardaron años en lograr, aquí se ha conseguido en 2 meses, gracias al coronavirus.

Se trata de una medida de expropiación colectiva, que fue anunciada el 29 de marzo a través de un twit por el vicepresidente de Derechos Sociales, Pablo Iglesias,  cuando hizo referencia al artículo 128 de la Constitución española, para señalar que “toda la riqueza del país sea cual fuere su titularidad, está subordinada al interés general” 

Por eso no nos deben extrañar las colas para obtener alimentos, las protestas y la total dependencia del Estado con las ayudas oficiales, que en breve aumentará con la renta mínima vital,  que va a tener el mismo efecto que las cajas CLAP venezolanas.

Son dos estilos diferentes, pero el balance es similar, las persianas bajadas en miles de negocios, los millones de parados  y el colapso económico, que puede estar en el orden de los -10 puntos del PIB, que dicho en otras palabras, arroja un daño inimaginable que nos puede retrotraer a tiempos pre democráticos.

Cuando esto ocurre en una economía como la española, caracterizada por la existencia de muchas pequeñas y medianas empresas que constituyen el 99% del tejido empresarial, de las cuales un gran porcentaje vive del turismo de manera directa o conexa, cada día de cierre es un paso más hacia la quiebra.

Sobre el turismo y la hostelería se ha pronunciado otro comunista, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, quien los ha definido como sectores precarios, estacionales y con bajo valor añadido. La puntilla ha sido decretar la cuarentena a los que vengan del exterior, para que así no haya posibilidad alguna de recuperación.

Todo esto, que no tiene justificación ni lógica alguna, sólo encuentra explicación en una estrategia ideológica que busca empobrecernos para obtener réditos políticos, que se reafirma cuando conocemos que la eficacia con la que se ha combatido el virus nos ubica en el país con más muertos por habitantes, el país con más sanitarios fallecidos y contagiados, y el país donde la cifra de víctimas nunca se podrá conocer con exactitud, porque los datos han sido tratados con opacidad.

Es cierto, España no es Venezuela, pero estamos a punto de que Sánchez e Iglesias nos demuestren lo contrario.

William Cárdenas Rubio-Vargas

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