Los nuevos datos llegan a un año de la muerte del capitán de corbeta

Rafael Acosta Arévalo: su viuda detalló la feroz tortura que recibió a manos de la dictadura chavista

Waleswka Pérez de Acosta relató cómo los agentes del DGCIM secuestraron y torturaron hasta la muerte a su esposo

Rafael Acosta Arévalo: su viuda detalló la feroz tortura que recibió a manos de la dictadura chavista
Rafael Acosta Arévalo y su esposa PD

El capitán de corbeta venezolano Rafael Acosta Arévalo fue torturado hasta la muerte.

El militar sufrió a manos de los agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), hasta que dejó de respirar el viernes 28 de junio de 2019.

A un año de su brutal asesinato, su esposa Waleswka Pérez de Acosta exige justicia, apunta directamente a la dictadura de Nicolás Maduro. Además, ofrece los duros detalles de cómo torturaron a su esposo.

“Se lo llevaron a una casa clandestina, perteneciente al DGCIM, a las afueras de Caracas. Fue colgado de una viga, con sus brazos atados atrás. En su cara le pusieron una carpeta, fuertemente apretada con una cinta adhesiva. Le fracturaron 16 costillas, el tabique nasal, y un tobillo”, comenzó a explicar.

“Le practicaron descargas eléctricas; lo golpearon con tabla; lo asfixiaron con bolsas plásticas. Le echaron por todo su cuerpo ácido con agua fría. Así permaneció hasta el día 28 de junio que lo presentaron ante los tribunales, moribundo, no se podía parar”, recuerda.

A lo que sumó “lo presentaron en silla de ruedas. No podía articular ninguna palabra. Sus húmeros los tenía rotados. Sus ojos los tenía brotados. A su abogado lo único que le pudo decir fue pedirle auxilio. Pido justicia en nombre de él, de mis hijos y mío”.

En tanto, el mensaje de Twitter lo acompañó de un comunicado de dos páginas en el que detalló cómo fueron las últimas horas con vida del capitán de corbeta, y cómo luego el régimen de Maduro ocultó información durante semanas.

Es importante recordar que el 26 de junio, Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación del régimen, acusó en cadena nacional al capitán de corbeta de “magnicidio, terrorismo, atentados y un montón de falsas acusaciones”, señaló Waleswka.

No fue el único hecho sínico del régimen. “Con tono de burla”, Diosdado Cabello presentó en su programa fotos y mapa jerárquico. “Todos están detenidos a buen resguardo declarando”, informó el número dos del chavismo. “Lo que no dijiste Cabello, era que lo estaban matando”, apuntó la mujer de Acosta.

“¿Acaso declarar es torturar? ¿Es que buen resguardo es asesinar? (…) Fue hasta el día viernes 28 de junio, 120 horas después de su secuestro, incumpliendo con el debido proceso, la dictadura decide celebrar la audiencia de presentación ante un tribunal militar en el Fuerte Tiuna, a las 8.30 de la noche. El abogado Alonso Medina Roa nos informó que era increíble el estado de tortura, en silla de ruedas, no podía hablar, y en plena audiencia convulsionó”.

Ocultar las pruebas

Como hizo con otras víctimas de torturas, la dictadura llevó adelante lo que se dio a conocer como “inhumación controlada”.

De esa manera, se le negó a la familia un funeral y elegir dónde enterrar a Acosta Arévalo.

“No sabíamos que después de entregar el cadáver, por orden de la juez Norelys León Zaa, juez 36 del área Metropolitana, había ordenado la inhumación controlada, sin saber que ya tenían carroza fúnebre, un hueco en el cementerio del Este, una lápida de cemento con su nombre y hasta un sacerdote para enterrarlo sin nuestra autorización. No permitieron acompañamiento de familiares (…) Hicieron cordones y todo un despliegue, ¿para qué?, ¿qué querían esconder?, ¿qué mensaje quería dar la narcodictadura?, ¿más miedo?”.

La causa de la muerte de Acosta Arévalo fue “edema cerebral severo debido a insuficiencia respiratoria aguda, debido a rabdomiólisis por politraumatismo generalizado”, según la autopsia.

“Rabdomiólisis: síndrome de necrosis muscular que presentan las víctimas de terremotos, bombardeos, derrumbes de edificios. Es decir, que el capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo fue literalmente aplastado”, subrayó la periodista Lisseth Boon.

El hecho provocó el repudio e indignación de la comunidad internacional.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído