Entre 15.000 y 25.000 dólares cuesta un pozo, pero aún así "abajo no hay agua para todos"

Crisis de agua en Venezuela: qué hay detrás de la moda millonaria de excavar pozos en Caracas

"Los apartamentos (pisos) que tienen pozo se venden y alquilan mucho más rápido"

Crisis de agua en Venezuela: qué hay detrás de la moda millonaria de excavar pozos en Caracas
La crisis del agua en Venezuela.

Solo un 26% de los hogares caraqueños recibe agua a diario. Así lo desveló la reciente Encuesta de Condiciones de Vida 2020 publicada por la Universidad Católica Andrés Bello.

Pero los caraqueños –con elevado poder adquisitivo– no se han quedado de brazos cruzados ante la crisis del agua que también sufren los venezolanos, por esta razón hay una moda que se ha impuesto desde hace aproximadamente un año, los «edificios con pozo».

Así explicó una agente inmobiliaria caraqueña a BBC: «Los apartamentos que tienen pozo se venden y alquilan mucho más rápido», explica.

Mientras que el ingeniero Nelson Rojas, de la consultora Geocarf, explica que su empresa ha encontrado un floreciente negocio en asesorar a quienes buscan agua bajo los cimientos de su casa:

«Hay una alta demanda, sobre todo de condominios de alto poder adquisitivo».

«Antes, nuestros clientes solían ser ganaderos en el interior del país. Ahora trabajamos sobre todo para caraqueños que quieren volver a tener agua corriente», explicó.

Y es que la puesta en funcionamiento de un pozo requiere un estudio previo del terreno, un análisis de la salubridad del agua que se va extraer, perforar, a veces a más de cien metros de profundidad, y acondicionar la instalación. El coste total suele rondar entre US$15.000 y US$25.000.

Todo un lujo para un país que padece de escasez del líquido vital.

Todo esto, a pesar de que en el valle en el que se asienta Caracas hay grandes depósitos aluviales, formados durante millones de años de transformación geológica, que se recargan permanentemente por las frecuentes lluvias típicas del clima venezolano y por cursos de agua superficiales.

La ausencia de Gobierno, ha sido aprovechada y según Rojas, el agua de mejor calidad suele encontrarse en el noreste de Caracas, a los pies del popular cerro Ávila, la majestuosa montaña que domina la ciudad, donde se ubican las zonas residenciales tradicionalmente habitadas por la población de mayores ingresos.

«Suele ser agua muy buena, que procede de manantiales de recargas libres, que son los mejores».

En el edificio de Leonardo Musso, en el oeste de Caracas, se animaron el año pasado. «Estuvimos nueve meses sin recibir una gota de agua. El pozo costó mucho dinero, pero estuvo bien invertido, porque ahora tenemos agua cómo y cuándo queremos».

El porqué de la escasez de agua

Muchos atribuyen los constantes fallos en el suministro a las averías y la falta de mantenimiento en la infraestructura.

Según José María de Viana, expresidente de Hidrocapital, la compañía pública encargada del servicio a Caracas, «los embalses de donde viene el agua están llenos, pero están en zonas más bajas y alejadas, y muchas de las bombas que deben traerla hasta aquí dejaron de funcionar hace tiempo».

El Ministerio de Comunicación, responsable de transmitir la información oficial, no respondió a una solicitud de comentarios de BBC Mundo.

El gobierno anunció el pasado mayo un plan de abastecimiento de agua en camiones cisterna a las zonas más vulnerables, pero para muchos eso no es suficiente.

Algunas autoridades locales parecen haberse convencido de que el suministro regular por tuberías no será restablecido a corto plazo. En Caracas, Gustavo Duque, el alcalde del municipio Chacao, el de mayor renta per capita del país, ya ha comenzado a perforar pozos públicos a los que la gente debe acudir para aprovisionarse.

Cuánto puede durar el boom

Pero, ¿es sostenible este cada vez más vertiginoso horadar la tierra?

La imagen de los camiones equipados con grandes brocas que taladran el suelo en ruidoso trajín se hace cada vez más habitual.

De Viana lamenta: «Como la concesión de los permisos es tan arbitraria, la mayoría perfora el pozo sin informar a las autoridades», que deberían velar por la buena gestión de los recursos hídricos.

La Constitución venezolana establece que las aguas del país son bienes de dominio público y la Ley General de Aguas de 2007 prevé multas para quienes perforen pozos sin la pertinente licencia.

«Antes existía una red de pozos públicos que monitoreaba el estado de los acuíferos subterráneos y asesoraba a quienes solicitaban permiso para perforar sobre cómo y dónde hacerlo para que fueran explotados de manera sostenible, pero todo eso se abandonó», recuerda De Viana.

«¿Cómo va el gobierno a decirle a alguien que no haga un pozo si no le garantiza el suministro de agua en su casa?», se pregunta De Viana.

BBC Mundo conversó con un ingeniero que ahora se dedica a perforar pozos en Caracas, a menudo con operarios que antes trabajaban en la industria petrolera, y confirmó que es frecuente que el trabajo se realice sin solicitar los permisos legales.

«Muchos pozos se hacen en el estacionamiento del edificio para que no puedan verse desde fuera», contó.

Sin embargo, el Ministerio de Ecosocialismo chavista, responsable de la protección del medio ambiente venezolano, no contestó ninguna pregunta.

De Viana estima que el agua subterránea cubre un 10% de la demanda de la ciudad y que «el ritmo actual de perforación no es alarmante, pero puede serlo si no se resuelve el problema de fondo y esto se prolonga en el tiempo».

«El pozo le cambia la vida a la gente, pero ahí abajo no hay agua para todos».

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