Artículo de opinión

No es serio en política decir una cosa y hacer otra

No es serio en política decir una cosa y hacer otra
Nicolás Maduro y Juan Guaidó PD

Hacer política comporta el cumplimiento de unos deberes, de unas normas y hasta porqué no de un estilo de vida.

No todo el mundo sirve para ejercer la política representando a otros. No estamos hablando del problema ideológico; ese es el campo de lo práctico, de cuáles ideas o verdades políticas han resultado de mayor éxito o han contribuido al desarrollo del ser humano. De la vida. De la naturaleza. Del mundo.

Me refiero a la verdad objetiva.

Hay personas que ejercen la política, a través de la mentira, de la manipulación.

Un poco de eso es imposible no hacerlo.

Hablamos de un mundo “perfectible” no “perfecto”. En este plano no existe. No quiero abundar en detalles para no perderme entonces en el terreno de lo teológico, o sobrenatural.

LO CIERTO

Quién miente una vez, como el que roba, lo volverá a hacer. Es más fácil hacer dieta y “no ponerle cachos” a las recetas previamente acordadas según la necesidad, que no mentir.

El diabético no debe comer dulce. ¿Cuál no lo hace?

El que sufre de alcoholismo tiene una batalla y la cuenta la lleva por días, basado en lo mismo: Enfrentar una enfermedad a largo plazo es una tarea titánica. Mejor llevar la cuenta por días.

Lo grave a mi juicio, es la complicidad. La celebración de la mentira. El festejo ante el engaño y el que no haya sanciones.

GUAIDO NO HABLÓ A LA ONU

Quizá alguno lo vio o lo oyó. Posiblemente Pizarro. Ahora decirle a la gente que iba a hablar ante la Asamblea General de la ONU en su 75 aniversario, es una falta de respeto, muy bien calificada por el eterno embajador Diego Arria como una mentira.

En una ponencia del profesor mexicano Alejandro Sahuí leo “Tras la muerte de Sócrates, Platón empezó a considerar que la persuasión era insuficiente para guiar a los hombres y para buscar algo que los comprometiera sin necesidad de usar medios exteriores de violencia. En su búsqueda, pronto habrá descubierto que la verdad, es decir, las verdades que llamamos evidentes, constriñen la mente y que esa coacción, aunque no necesita violencia para hacerse efectiva, es más fuerte que la persuasión y las razones…”

Por esto Arria en su comentario sobre el hecho señaló: “Que necesidad tiene de inventar que va a dirigirse a la Asamblea General ONU .Diga la verdad que hará un zoom abierto para todos los que quieran oírlo donde quiera que se encuentren lo cual es positivo y cierto”.

En cualquier país con una oposición política seria, una acción semejante provocaría la renuncia inmediata por el engaño.

La base de la política es esa. Al demostrarse lo contrario, estás acabado.

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