Artículo de opinión

Opinión: Cuando los árboles no dejan ver el bosque

Delincuentes
Delincuentes PD

Los temas en Venezuela son recurrentes. Revisaba mis columnas de los últimos diez años y más allá de los errores, de los aciertos, redescubro que la realidad es la misma, con muy pocas variables.

Cito:

“En los últimos 18 años, si algo ha aumentado en este país es la inseguridad. Para los defensores del Gobierno, lo que ha crecido es la sensación de la misma. Es obvio que estos señores, no acuden los fines de semana a la morgue de Bello Monte, o de cualquiera de las capitales de estados. Ese panorama seguirá siendo desalentador…

La denominada figura de los “Bachaqueros”, que recorren todos los sitios donde se venda algún producto o servicio “regulado”, ha sido la única política económica de éxito de la Revolución. Digo “éxito” relativo, porque ha provisto de empleo y de ganancia, a los “descamisados” que hicieron ganar a Chávez y que durante los primeros años de este proceso, vieron “resuelta” su situación.

Pues bien, para 2017 según todos los análisis económicos, incluidos los de gente de izquierda, coinciden en advertir que lo que viene es el lado más oscuro de la crisis: Hoy cuesta conseguir alimentos, y/o se importan de Colombia a precios altísimos.

En el 2017 no habrá “inflación” ni “especulación”, porque no habrá alimentos. Sencillamente desaparecerán. De Colombia tampoco los podemos traer porque su costo hace la operación inviable, y ese país también pudiera empezar a vivir serios problemas de abastecimiento y el gobierno neogranadino no quiere asumir ese riesgo.

En consecuencia: La delincuencia aumentará a niveles africanos, porque empezaremos a ver lo que Chávez habló una vez: Los hurtos famélicos. Nos mataremos por defender nuestros bienes y servicios, los poquitos que tenemos.

La policía intentará contenerlos con el viejo truco de la represión. Sin embargo, ese que hoy busca en la basura para comer y mal que bien encuentra, en el 2017 ni basura tendremos y ese mismo ser humano, casi esquelético, iniciará la lucha por sobrevivir y llegará a donde sea, aun a riesgo de su vida, al fin y al cabo da lo mismo, porque igual morirá.

Ni la ley de fuga los frenará. La implosión de estas mafias es inminente. El gobierno lo sabe. Ese es su mayor y único enemigo: La Crisis, el enemigo mortal”.

Con lo que hemos visto del Koki, El Conejo, Barrancas, entre otros. Queda más que comprobado. El chavismo no puede detenerlos. Los creó, los alimentó, los armó, ahora le toca recoger la cosecha.

Algunos, dirán que el escenario no se dió. Mala memoria. Poco antes de la pandemia en Venezuela se dieron muchas protestas. La implosión se inició. Se sigue dando. Hace poco en Petare. Que no hay acompañamiento de la simulada oposición, eso es otra cosa. No pudo crecer a niveles masivos. El control de los medios y la pésima oposición, no han sabido moldear un pueblo que reacciona. Razones sobran. 

Mientras tengamos la misma oposición desde hace 23 años, no puede haber resultado distinto.

La pandemia permitió al chavismo extender su plazo de vida y las ambiciones de un sector “falsamente opositor”, colaboró. El llamado diálogo retrasa. Aburre. Vence la fuerza de un pueblo que todos los días intenta encontrar las salidas y no las haya.

En lo tangible y valioso, el gobierno de internet o interinato, no tiene un solo logró. Ni siquiera los migrantes venezolanos se sienten atendidos. El caso de la xenofobia en Chile, Perú, el infante muerto en Trinidad, etc,  no tuvo una respuesta contundente por parte de Maduro y su gobierno y tampoco de parte de Juan Guaidó. Meras declaraciones.

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