La imagen habla por sí misma: Donald Trump recibe en su club de golf en Doral a figuras como Javier Milei, Nayib Bukele, Daniel Noboa, Santiago Peña y al presidente electo chileno José Antonio Kast, entre otros. Este encuentro informal busca redefinir el panorama político del continente.
No se trata únicamente de una instantánea familiar de la nueva derecha latinoamericana. Es un movimiento estratégico de la Casa Blanca para hacer frente al Foro de São Paulo y al Grupo de Puebla, las dos principales redes políticas que han sostenido el eje bolivariano durante décadas.
Doral, el “foro de Miami” contra el eje bolivariano
La cita tiene lugar en el Trump National Doral Miami, un complejo turístico con campo de golf que pertenece al presidente, el mismo lugar que acogerá la Cumbre del G20 a finales de este año.
La Administración estadounidense presenta este evento como el inicio de una nueva alianza, denominada Escudo de las Américas (Shield of the Americas), con tres objetivos fundamentales:
- Seguridad y narcotráfico: intensificar la cooperación contra los cárteles y el crimen organizado.
- Inmigración irregular: detener la migración masiva hacia EE UU y dentro del propio continente.
- Competencia geopolítica: disminuir la influencia de China y, tácitamente, de Rusia en la región.
En la mesa se encuentran:
- Javier Milei (Argentina)
- Rodrigo Paz (Bolivia)
- Rodrigo Chaves (Costa Rica)
- Luis Abinader (República Dominicana)
- Daniel Noboa (Ecuador)
- Nayib Bukele (El Salvador)
- Mohamed Irfaan Ali (Guyana)
- Nasry “Tito” Asfura (Honduras)
- José Raúl Mulino (Panamá)
- Santiago Peña (Paraguay)
- Kamla Persad‑Bissessar (Trinidad y Tobago)
- José Antonio Kast, quien asumirá la presidencia en Chile en los próximos días
Se quedan fuera del encuentro países como Brasil, México y Colombia, cuyos líderes, Luiz Inácio Lula da Silva, Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro, representan posturas más progresistas. Esta exclusión enfatiza el carácter ideológico del evento, configurando un “hemisferio amigo” a medida para Washington.
Del Foro de São Paulo al “bloque de Miami”
Durante tres décadas, la izquierda latinoamericana ha construido su propia estructura de poder:
- El Foro de São Paulo, fundado en 1990, reunió partidos y movimientos progresistas bajo el liderazgo de Lula da Silva y el PT, con el fin de coordinar posturas, cuestionar el modelo neoliberal e impulsar una integración alternativa.
- El Grupo de Puebla, creado en 2019, renovó esa red con líderes progresistas tanto en América Latina como en España y Portugal, desde figuras como Rafael Correa hasta José Luis Rodríguez Zapatero, jugando un papel crucial en el ascenso político de líderes como Petro, Boric, Xiomara Castro o Sheinbaum.
Este entramado ha sido golpeado por diversos factores:
- El desgaste de gobiernos bolivarianos junto a crisis económicas prolongadas.
- Un incremento notable en la inseguridad y en el poder del crimen organizado.
- La emigración masiva desde Venezuela y un deterioro democrático en regímenes aliados como Cuba o Nicaragua.
Todo esto ha creado un terreno más propicio para candidatos de derecha y centroderecha que aprovechan el discurso sobre orden, seguridad y crecimiento. En este sentido, la cumbre celebrada en Doral actúa como un espejo conservador reflejando los foros izquierdistas: una plataforma coordinadora, ahora respaldada financieramente por la Casa Blanca.
“Escudo de las Américas”: seguridad, migración y China
La Administración Trump presenta esta iniciativa como una auténtica coalición histórica entre países “de ideas afines” para:
- “Promover la libertad, la seguridad y la prosperidad en nuestra región”.
- “Detener las injerencias extranjeras en nuestro hemisferio, así como combatir la inmigración ilegal masiva junto con los cárteles criminales y narcoterroristas”.
De manera paralela a esta cumbre:
- El secretario de Defensa Pete Hegseth visita las instalaciones del Comando Sur en Doral para reunirse con ministros integrantes de esta nueva alianza durante una Conferencia Anticártel de las Américas.
- EE UU mantiene una campaña activa contra supuestas narcolanchas en el Caribe y Pacífico oriental, llevada a cabo mediante decenas de ataques que han dejado alrededor de 150 muertos.
La dimensión geopolítica es esencial:
- La Estrategia de Seguridad Nacional establece como objetivo clave reducir la influencia china, hoy principal socio comercial para varios países latinoamericanos.
- Washington busca redirigir contratos relacionados con infraestructura, energía y tecnología hacia empresas estadounidenses, aprovechando así la sintonía ideológica con los nuevos gobiernos conservadores.
Milei, Bukele, Noboa y Kast: la nueva constelación conservadora
El grupo que aterriza en Miami representa este nuevo ciclo político:
- Javier Milei llega con un plan económico radical alineado abiertamente con Trump. De hecho, parte del apoyo financiero estadounidense ya está condicionado a su triunfo electoral.
- Por su parte, Nayib Bukele se muestra como un líder firme contra las pandillas, aplicando estados excepcionales prolongados y promoviendo cárceles masivas. Washington ahora lo ve como un modelo exitoso en materia securitaria tras haberlo mirado con recelo anteriormente.
- En cuanto a Daniel Noboa, su propósito es contener la creciente ola narcotraficante en Ecuador, ahora convertido en un nuevo corredor para exportar cocaína. La cooperación en inteligencia será uno de los temas centrales que abordará durante su estancia en Doral.
- Finalmente, tanto Santiago Peña como José Antonio Kast emergen como símbolos dentro del conservadurismo institucional que busca equilibrar ortodoxia económica con valores culturales tradicionales mientras se alinean estratégicamente con EE UU.
Para Trump, esto tiene un valor añadido significativo:
- En términos políticos internos: mostrar liderazgo hemisférico mientras se endurece frente a cuestiones migratorias e inseguridad; temas que son prioritarios dentro de su agenda nacional.
- Desde una perspectiva geopolítica: consolidar una “zona de influencia” ante China, Rusia y los remanentes del eje bolivariano tras los recientes cambios políticos que han afectado a países clave como Venezuela donde se encuentra Nicolás Maduro o Cuba,.
¿Hacia un bloque estable o una foto pasajera?
Esta jugada también presenta riesgos evidentes:
- La exclusión deliberada por parte del bloque hacia Brasil, México y Colombia deja fuera a tres actores esenciales cuando se habla sobre crimen organizado e influencia comercial regional.
- Además, atar esta alianza a afinidades ideológicas tan marcadas puede volverla vulnerable ante cualquier cambio gubernamental; analistas advierten sobre un foro susceptible a cambios constantes tras cada elección.
Al mismo tiempo, el debilitamiento del Foro de São Paulo junto con la fragmentación del Grupo de Puebla limita seriamente las capacidades reactivas coordinadas del progresismo latinoamericano. Con menos articulación entre sus filas izquierdistas pero más recursos provenientes desde Washington, quizás este giro hacia la derecha pueda consolidarse por algún tiempo.
El día transcurrido en Doral no solo marca el cierre simbólico de una era dominada por foros progresistas; también abre paso a un foro miamense donde Trump pretende delinear su propia versión sobre lo que debería ser la doctrina hemisférica. El futuro dependerá no tanto del retrato grupal tomado ese día sino más bien del aguante real que demuestren estos líderes sonrientes cuando regresen a sus respectivos países.
