Washington ha dado un giro radical en su política hacia Venezuela: la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Tesoro estadounidense, retiró este miércoles a Edmundo González Rodríguez de la temida lista de nacionales especialmente designados (SDN). Esta movida elimina las restricciones financieras draconianas que congelaban bienes y transacciones, abriendo puertas a un deshielo total.
La presidenta interina venezolana celebró la noticia en X con entusiasmo: «Agradecemos al presidente Trump por este gesto que impulsa la normalización y fortalece los lazos entre naciones. Esperamos que libere todas las medidas restantes para forjar una agenda compartida que beneficie a nuestros pueblos». El alivio posiciona a Rodríguez como una figura clave en el diálogo con EE.UU., consolidando su liderazgo post-captura de Maduro.
El anuncio llega tres meses después de la audaz incursión militar yanqui en Caracas, que apresó a Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, paving el camino para la juramentación de Rodríguez. A inicios de marzo, visitas de emisarios trumpistas sellaron un pacto para reanudar lazos diplomáticos y consulares. El Departamento de Estado lo enmarcó como «apoyo al pueblo venezolano en una transición ordenada hacia elecciones democráticas, junto a aliados regionales por la paz y el progreso».
Horas antes, el propio Trump tuiteó elogios: «Rodríguez brilla en su rol y coordina de maravilla con nuestro equipo. El crudo fluye de nuevo, y es un placer ver esta sinergia profesional entre ambos países».

