En febrero de 2026, a solo 17 meses del inicio del sexenio de Claudia Sheinbaum, las fuerzas de seguridad mexicanas capturaron a Nemesio Oseguera, conocido como «El Mencho», el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), considerado el grupo criminal más violento de México y uno de los más peligrosos del mundo.
El hombre detrás de esa operación es Omar García Harfuch, secretario de Seguridad. Y su popularidad ha llegado al 85% de aprobación, convirtiéndolo en el político más respaldado del país.
El hombre que sobrevivió a 30 sicarios
García Harfuch tiene 44 años, nació en Cuernavaca y se formó en derecho y seguridad antes de integrarse a la Policía Federal en 2008. En 2019, Sheinbaum, entonces jefa de Gobierno de la Ciudad de México, lo nombró jefe de la Policía de Investigación.
En junio de 2020, el CJNG intentó matarlo en plena Ciudad de México. Treinta sicarios lo emboscaron con armamento de guerra. García Harfuch resultó herido pero sobrevivió. Lejos de replegarse, siguió escalando posiciones hasta convertirse en el principal responsable de la seguridad del país. En 2024 obtuvo un escaño en el Senado con el 54,3% de los votos por parte de Morena.
Su método es el de la inteligencia policial y los arrestos en volumen: 23.400 detenciones por delitos graves en lo que va de sexenio.
La captura que lo catapultó
La caída de «El Mencho» es el mayor golpe al narcotráfico mexicano en años. El CJNG controlaba territorios en más de 20 estados mexicanos, operaba en decenas de países y su líder había eludido durante años a las fuerzas de seguridad de México y a la DEA estadounidense.
Pero la victoria tiene sus límites. Los cárteles no desaparecen con la detención de su líder. Se reorganizan. El Cártel de Sinaloa, rival histórico del CJNG, sigue siendo una potencia criminal encabezada por Iván Archivaldo Guzmán, apodado «El Chapito», hijo del «Chapo». Sus hermanos Ovidio y Joaquín están bajo custodia estadounidense pero sus redes siguen activas. EE.UU. ofrece 10 millones de dólares por la captura de «El Chapito» sin que ningún operativo haya conseguido acercarse a él.
Las grietas del sistema
El poder del narcotráfico en México no se limita a los sicarios y las armas. Se extiende a las instituciones. Jueces que han liberado a capos o retrasado extradiciones con justificaciones técnicas. Pagos en efectivo que han manipulado sentencias beneficiando a más de 170 delincuentes documentados. Una infiltración del crimen organizado en las estructuras del Estado que ningún operativo policial, por brillante que sea, puede resolver por sí solo.
Sheinbaum también ha cometido errores que complican el panorama. Su reacción personal y visible ante las amenazas del abogado de Ovidio Guzmán, Jeffrey Lichtman, generó críticas de analistas como Eduardo Guerrero, que señalaron que una presidenta no debería responder directamente a provocaciones de defensores de capos. Las declaraciones confusas que siguieron se convirtieron en material para memes. Y la percepción en Washington de una posible relación entre el gobierno mexicano y las estructuras del narcotráfico añade el riesgo de aranceles o sanciones que ningún gobierno puede ignorar.
El camino hacia 2030
Las agencias de análisis político lo sitúan entre los mejor posicionados dentro de Morena para las elecciones presidenciales de 2030. El proceso que marca la ruta es el habitual en el partido: encuestas internas que evalúan aceptación, honestidad y trabajo territorial. García Harfuch cumple en los tres parámetros con una holgura que pocos rivales pueden igualar.
Para llegar a ese punto tendrá que seguir acumulando victorias en seguridad sin que los errores institucionales del gobierno actual manchen su imagen. Tendrá que sobrevivir, en el sentido más literal, a las organizaciones criminales que saben que un presidente García Harfuch sería la mayor amenaza que han enfrentado en décadas.
Celebró sus 44 años rodeado de poca seguridad, mezclándose con ciudadanos comunes con una actitud que sus seguidores leen como confianza y sus críticos como imprudencia. Para alguien que sobrevivió a 30 sicarios en una emboscada, la distinción probablemente no le quite el sueño.
«El Chapito» sigue libre. La justicia mexicana sigue siendo penetrable. Y García Harfuch sigue acumulando arrestos y popularidad en un país que lleva décadas buscando a alguien que le gane la guerra al narcotráfico.
Las fechas clave que marcan el camino hacia 2027 son:
- 22 de junio: Coordinaciones estatales en 17 entidades.
- 3 de agosto: Coordinaciones distritales federales.
- 21 de septiembre: Coordinaciones municipales.
- 8 de noviembre: Coordinaciones distritales locales.
El método incluye:
- Convocatoria y registro.
- Filtro mediante sondeos si hay más de seis aspirantes.
- Encuestas que evalúan aceptación, honestidad y trabajo territorial.
- El candidato se designa según el mejor resultado obtenido.
