¿A quién ‘defiende’ el Defensor del Pueblo?

¿A quién 'defiende' el Defensor del Pueblo?

Enrique Múgica, Defensor del Pueblo desde junio de 2000 y reelegido en 2005 hasta el año 2010, pasó por Granada la semana pasada para participar en un coloquio organizado por la Asociación de la Prensa local.

¿Cómo resume el diario El Ideal su actuación en el evento?

Lo que dejó claro durante el coloquio es que tiene 74 años, que le quedan cuatro para su mandato como Defensor del Pueblo y que ya hay pocas cosas que le interesen. (…) Su visita estuvo sembrada de actuaciones en las que era difícil entender que esa persona había sido nombrada por el Parlamento español para defender a los ciudadanos de sus posibles problemas con la administración pública.

Un lector (gracias, Luis) nos ha enviado el artículo completo de El Ideal titulado ‘Los caprichos del Defensor del Pueblo’ del que destacamos las siguientes perlas:

Un comensal preguntó a Múgica:

«¿Está haciendo algo el Defensor del Pueblo sobre el dramático expediente de regulación de empleo en la Radio y Televisión Española?»

Respuesta del Defensor:

«No sé los términos de esa regulación, así que no puedo opinar».

Antonio Mora, presidente de la Asociación de la Prensa de Granada y moderador del debate, insiste en el tema:

«Pero es que hay en peligro 3.000 puestos de trabajo y algo tendrá que decir el Defensor del Pueblo. Y más sabiendo que han acudido a usted para que intervenga en este conflicto»

Múgica responde encogiéndose de hombros y pidiendo otra pregunta:

«Le repito que no conozco los términos de esa regulación. Y yo nunca opino si no conozco algo. Además…. yo que sé»

Comentario del periodista autor del artículo:

Enrique Múgica no se portó como esa persona cargada de experiencia y sabiduría que todo el mundo esperaba, sino como alguien caprichoso y maleducado dispuesto a coger una rabieta si alguien le llevaba la contraria. A mediodía, en un conocido y afamado restaurante de la capital, el Defensor del Pueblo llegó a rechazar hasta tres platos que los camareros le ofrecían. Dijo que nada de la carta le gustaba y que prefería dos huevos fritos. Para el vino fue más exquisito ya que pidió vino Viña Ardanza reserva. Los cocineros y camareros sentían tal afrenta que estuvieron a punto de acudir al Defensor del Pueblo para defender su dignidad. El único problema es que el Defensor del Pueblo era precisamente el cliente. Para buscarle un hotel fue toda otra odisea. Prefería uno que tuviera alfombra roja o moqueta. «Bueno, para una noche… Después de haber pasado tres años en la cárcel estoy acostumbrado a dormir donde sea», dijo tras rechazar también el segundo hotel y cuando ya se le estaba buscando un tercero. En cuanto a los puros, varias personas tuvieron que movilizarse para encontrar aquellos que él quería.

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