Carrillo dice que el PP se parece como «una gota de agua» a la derecha del 36

Carrillo dice que el PP se parece como "una gota de agua" a la derecha del 36

Juan C. Osta(Periodista Digital).- Santiago Carrillo sigue practicando su particular «memoria histórica». Ha afirmado ahora que el PP se parece «como una gota de agua a la derecha clerical que teníamos en 1936». Respecto a las agresiones en los actos de campaña de Cataluña a los populares ha sentenciado: «Parece mentira que se les dé tanta importancia». Carrillo, el que para muchos historiadores es el último responsable de la matanza de Paracuellos, sigue levantado polvareda «histórica».

Santiago Carrillo ha hecho estos comentarios en un acto de campaña de la coalición electoral ICV-EUiA, al que ha acudido para mostrar su apoyo al nuevo Estatuto.

«Ahora se presentan como víctimas, como gente que está sufriendo una ofensiva antidemocrática cuando en realidad son ellos los que en la primera marcha sobre Madrid intentaron golpear al ministro Bono»

Asimismo, ha dicho que los populares acusan en las manifestaciones «al jefe de Gobierno de ser un asesino, un traidor, sugiriendo que tenga la suerte de su abuelo: que fue un militar fusilado por Franco por negarse a seguir la sublevación«.

«Parece mentira que se dé tanta importancia a un incidente o a dos incidentes en Barcelona, y no a la agresividad que está introduciendo en la vida política del Estado el PP, que a mí me recuerda muchísimo a la que tenía en 1936 la derecha clerical española».

Ha añadido que, al igual que en aquella época, «están juntos algunos obispos ‘trabucaires‘, algunas personas que han sido víctimas del terrorismo pero que obran más como gente de la extrema derecha que como víctimas, y un partido que coge todo lo que está al alcance de su mano para crear en el país una terrible tensión, dispuesto a llegar como sea a reconquistar el poder«.

Acompañado de su esposa, Carmen Menéndez, Carrillo ha deseado que PP y PSOE pudieran restablecer su relación, pero ha dicho que «no hay manera de tener un trato civil con políticos que te acusan de estar dirigido por ETA«.

Asimismo, ha opinado que si el PP no se homologa con los partidos de la derecha europea, puede que «llegue un momento en el que los poderes económicos busquen otras formas de expresión política«, y ha tildado a Mariano Rajoy, Angel Acebes y Eduardo Zaplana de «nacionalistas» españoles.

CARRILLO ACUSA AL PP DE «ECHARSE AL MONTE»

No es la primera vez que Santiago Carrillo se despacha a gusto con el Partido Popular. El comunista afirmó que la actitud del PP de «echarse al monte» sería la consecuencia lógica de un enfrentamiento civil en España aunque añadió que, «por fortuna, ahora no hay un Ejército que se pueda sublevar, como en 1936«.

Carrillo consideró como «inconcebible» la actitud del PP frente al proceso de cese de la violencia terrorista y utilizó el mismo argumento que viene repitiendo el Gobierno y sus medios de comunicación en los últimos días: José María Aznar, durante el mandato de su Gobierno también «emprendió la negociación con ETA«.

Carrillo dijo que «en vez de hablar de horrendos terroristas, Aznar les llamó movimiento de liberación nacional de Euskadi; y sin garantías de que las conversaciones llegaran a buen término, hizo la concesión política de acercar al País Vasco más de un centenar de presos etarras«.

UN DOCTORADO «HORRORIS CAUSA»

La polémica que siempre encierra la figura de Carrillo llegó a su punto más alto cuando fue condecorado por la Universidad Autónoma de Madrid con el doctorado «honoris causa«. Desde diferentes colectivos se consideró intolerable que una persona acusada por diferentes historiadores de ser el responsable de los fusilamientos indiscriminados de más de 7000 personas en Paracuellos del Jarama fuera la galardonada.

Violentos incidentes se registraron en las cercanías de la universidad Madrid donde se celebró la ceremonia en que el histórico ex secretario general de PCE fue investido como doctor ‘honoris causa’.

Al llegar al lugar, Carrillo fue insultado a viva voz por un grupo de jóvenes que comenzó a proferir gritos en contra del ex secretario general del PCE. Portaban carteles en los que se leía «Carrillo, asesino» o «10.000 muertos en Paracuellos«.

Al mismo tiempo, en el interior del salón de actos de la universidad, y en el momento en el que la secretaria general leía los motivos por lo que se le concede el doctorado a Carrillo, un grupo de unos veinte jóvenes interrumpió el acto con gritos de «asesino» y «genocida» contra el político.

El ex dirigente comunista era investido ‘honoris causa’ por la Autónoma en reconocimiento a sus «extraordinarios méritos, y de forma significada a su contribución a la política de reconciliación nacional, y su decisiva aportación al proceso de transición democrática en España«.

PARACUELLOS DEL JARAMA

Aunque la decisión del nombramiento fue respaldado por 150 claustros algunos sectores no han tardado en criticar la medida; al igual que los jóvenes que acudieron a sabotear el acto de investidura bajo los gritos de «genocida» desde muchos sectores se consideró que la investidura ha sido un «vejación a las víctimas» refiriéndose a las víctimas de Paracuellos cuyos asesinatos han sido atribuidos al ex secretario general del PCE.

Sobre Paracuellos, el historiador Ian Gibson reconoció en una entrevista que Carrillo podría haber estado implicado en los asesinatos de los nacionales cuando era consejero de Orden Público de la Junta de Defensa aunque no cree que Largo Caballero «autorizara los fusilamientos«.
El historiador César Vidal apuesta también por la tesis de la responsabilidad de Carrillo en la terrible matanza de Paracuellos.

No obstante, él, preguntado por su responsabilidad, reconocía.

En la Guerra Civil el PCE formaba parte de la Internacional Comunista, un partido mundial, y se atenía a sus normas. Mi responsabilidad en Paracuellos fue muy limitada. Paracuellos ha durado muchos años, yo sólo fue mes y medio consejero de Orden Público.

Carrillo, quien en su día declaró que la matanza de 2.000 personas en Paracuellos no había sido tanto drama, «en una guerra en la que morían miles y miles«, afirmó el pasado 25 de agosto que nadie le imputó la espantosa carnicería de presos hasta que se convirtió en secretario general del PCE. Añadió, sin rubor, que «no sabía ni que existía un pueblo llamado Paracuellos hasta mucho después de que se produjera la matanza«.

El 9 de enero de 2005, en una larga entrevista que le hacía su amiga María Antonia Iglesis en El País, como una especie de homenaje a su 90 cumpleaños, la periodista también preguntó por Paracuellos.

P: No sé cómo soporta el hecho de que muchos españoles de la derecha sigan convencidos de que usted fue el responsable, el inductor incluso de aquella matanza.

R: Que todavía haya gente que pueda pensar eso, la verdad es que me produce tristeza. Durante muchos años se han escrito cosas terribles sobre mí a propósito de aquel desgraciado episodio. Pero la verdad es que la única decisión que yo tomé, de acuerdo con el general Miaja, en la Junta de Defensa en la que yo era responsable de las cuestiones de orden público, fue, respecto a aquellos 2.000 militares que estaban en la cárcel de Madrid porque se habían sublevado en el cuartel de la Montaña, fue, ya digo, trasladarlos a Valencia. Porque nos dimos cuenta de que esa gente podía formar perfectamente un cuerpo de ejército, que eso era, en realidad, la Quinta Columna. Yo entonces estaba desbordado organizando la resistencia de Madrid y puse aquella misión en manos de mis colaboradores, que tuvieron que organizar, con muchas dificultades, la seguridad de aquel traslado. La conclusión a la que llegamos el general Miaja y yo fue que la gente de la calle que vio aquel traslado, que era gente que ya había sufrido los ataques fascistas, se lanzó a por ellos, y la guardia que iba custodiándoles no les defendió. En Madrid, en aquellos momentos de caos, había grupos radicales, igual que había grupos fascistas que salían de noche a poner bombas.

CARRILLO: COLABORADOR DE LA SER Y EL PAÍS

El ex líder comunista se prodiga mucho en los medios de comunicación. Es tertuliano habitual en las tardes de la Cadena SER y ocasionalemnte escribe artículos en El País.

El 29 de diciembre de 2005, publñicó uno titulado «La campaña contra Zapatero«, que comenzaba así:

La opinión pública contempla, entre alarmada y confusa, la grave crispación que parece instalada en la vida política parlamentaria española que va in crescendo desde que el Partido Popular fue desalojado del Gobierno. Esa crispación se manifiesta en la forma de una brutal campaña personal contra el presidente Rodríguez Zapatero, que a los viejos nos recuerda las campañas que en otra época hizo la derecha nacionalista española contra Manuel Azaña, en el momento en que éste personalizó el sueño de una España más moderna, desembarazada de los miasmas del ancien régime feudal, de los que según las muestras aún no nos hemos desembarazado totalmente.

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