Nacen los «Missing Men»

No sé si llamarlo fenómeno o qué, pero el hecho es que en EEUU y Europa muchos hombres de 30 a 55 años, que han perdido sus empleos, luego de un largo tiempo de búsqueda, sienten que es más preferible quedarse en casa que salir a trabajar en un empleo menos cualificado. Se lo permiten porque tanto aquí como allá el Estado reparte generosos subsidios por incapacidad -muchas veces ficticia- que les permiten llevar una vida modesta.

En EEUU, el Welfare provee estipendios mensuales a más de seis millones de personas, de los cuales el 25% son esta generación de drop-outs o missing men, como los llama el New York Times. Quizá los denomine así porque no aparecen en ninguna estadística, ni siquiera en la del paro, ya que no figuran como demandantes de empleo. Estamos hablando de millones de hombres en lo mejor de su vida que desean acabar con la idea de que un hombre que no trabaja es un perdedor, tal como se solía pensar en el pasado. Para ello, además de apuntarse a las ayudas del Estado, hipotecan sus casas o quienes todavía no han sido dejados por sus esposas, viven del trabajo de ellas.

Teresa Ghilarducci, economista laboral de la University of Notre Dame dice que EEUU tiene un Estado de Bienestar tan mastodónico como el europeo, sólo que no estamos orgullosos de él como ustedes (los europeos) del vuestro». Leí hace poco una nota en Expansión que mencionaba que en Alemania ocurre un fenómeno similiar que involucraría a casi tres millones de hombres que se niegan a aceptar ciertos trabajos y viven de la caridad pública. ¿Holgazanes o víctimas del Sistema?

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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