La sombra de Rodrigo Rato planea sobre Zapatero

(PD).- Parece que sí, que Rodrigo Rato va a volver. El que fuera uno de los políticos más respetados tanto por su partido como por la oposición, barón del PP y peligroso oponente de Zapatero, si el Partido Popular decidiera presentarle como candidato a la presidencia del Gobierno, puede estar de vuelta desde su cómodo sillón de director gerente del FMI.

Si vuelve bien. El problema, la cuestión más bien, sería cómo y para ocupar qué puesto, ya que su presencia podría plantear una bicefalia entre él y Mariano Rajoy muy desventajosa para los interteses del partido de ambos. A no ser que se planteara un cambio de mayores proporciones. Lo explica Ignacio Camacho en su columna de ABC:

«Han traído el café y el interlocutor se ha calentado. Les recuerdo: está hablando de un eventual regreso de Rodrigo Rato. «Para apoyar el proyecto de Rajoy», insiste, «para zanjar dudas y reforzar el cartel del partido». Le digo que lo veo complicado de encajar y tuerce el gesto.

«Sin duda es lo más difícil. Sobre la posibilidad de que regrese puede haber un consenso amplio, pero desde luego habría que ver dónde y cómo, además de cuándo. Y, por supuesto, la decisión de pedírselo tendría que tomarla el propio Mariano, con el riesgo de obtener calabazas al final si Rodrigo no lo viese claro».

«En principio, hay dos fórmulas. Una muy obvia: ofrecerle el número dos por Madrid en las generales. Sería un modo de señalarlo como «el ungido» en caso de que las cosas no fuesen bien y Rajoy tuviese que ceder el testigo, y si ganamos tendría que ser el vicepresidente plenipotenciario, claro, o el presidente de las Cortes. Le puede gustar o no; quizá no esté ahora, después de pasar por el FMI, con ganas de volver a meterse de lleno en la liza política. Pero no me negarás que como ticket electoral es un doblete muy potente, un problema gordo para Zapatero. Y en caso de derrota y revisión general, sería una forma muy certera de cerrar el debate en el partido, controlar el proceso de sucesión y evitar una guerra de barones. Otra cosa es que él quiera arremangarse o que, puesto a aparecer como Deus ex Machina, prefiriese esperar desde fuera a que lo aclame un congreso».

«La segunda fórmula es más abierta y menos arriesgada: se trataría de incorporarlo como una especie de cerebro en la sombra, animador de un programa económico y de reformas que ahora mismo no tenemos, porque en ese aspecto aún vivimos de lo que él dejó. Sí, un espacio senatorial, un laboratorio de ideas. Problema: ya hay uno, se llama FAES y está Aznar.

¿Qué si Aznar daría un paso atrás? Hmmmm… difícil, no imposible. Yo creo que el ex presidente tiene más generosidad de la que se le atribuye, pero no sé si todavía desea mantenerse en un plano visible. En todo caso, sería cuestión de echarle algo de imaginación para encontrar una plataforma, una manera de que Rodrigo se sintiese cómodo y aportase referencias al proyecto y al programa».

«Que no es fácil, de acuerdo. Pero sería muy conveniente, porque tiene un prestigio incontestable, intacto al no haberse involucrado en la tarea de oposición. Ten en cuenta que en las encuestas andamos cerca del PSOE, pero no hay vuelco aún porque no acabamos de rentabilizar sus errores y su desgaste. Un fichaje como el de Rato aportaría credibilidad, seriedad, eficacia y contraste. Y él se quedó con algo pendiente aquí.

Que sí, que lo de dirigir el FMI es muy bonito, una bicoca muy cómoda, que es la culminación de una carrera, pero hay gente que siente la política como un compromiso con su país. Rodrigo es de ésos, seguro, y además, ¿a ti te queda alguna duda de que siente una espinita clavada?».»

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