Un mito es un eco fosilizado

Mitos: Los mitos no son falsas creencias acerca de nada, sino creencias en algo, símbolos santificados por la tradición y la historia. Los mitos son hechos de nostalgia, creaciones contra el absolutismo de la realidad. Fábulas de carácter religioso o relatos que desfiguran una cosa y le dan apariencia de ser más valiosa o más atractiva. … Los mitos son máscaras, relatos que tallan en la memoria de la gente recuerdos falsos y creencias impersonales. … Que el presente de cualquier nación lo definan sus ciudadanos, no las voces ancestrales de su tierra, la historia de la vida en común, no la memoria impostada de la teología nacionalista; la convivencia integradora, no la soledad del campanario. El camino, decía Cervantes, es siempre mejor que la posada, y el camino, en el siglo XXI, no debería pasar por el mito ni el saqueo sectario o regionalista del pasado sino por el ejercicio público de la razón y el sentido universal de ciudadanía.

Exilio: Los países también están hechos con los jirones de sus desterrados, con la melancolía de la que pudo haber sido y no fue. Blanco White, Luis Cernuda Y Sánchez Albornoz encarnan una de las formas más dolorosas y contradictorias de de ser español. Ser sin estar: el drama del exilio.

Cuando Dios era español: No hay una España única, quieta, inmóvil. España ha sido a un tiempo oración y tumulto, incienso y grito, sotana y trágala, milagro andariego y bomba anarquista… La explosión anticlerical de los siglos XIX y XX, las cargas populares contra los templos, reliquias y frailes, el fusilamiento del Sagrado Corazón durante la guerra civil, fuera montaje o no, trajeron a la superficie el río de lava que venía creciendo desde la prosa jocosa del Arcipreste de Hita o la frase picaresca del Lazarillo de Tormes.

En las cunetas de la gloria: Cuando otros pintores se pregunten por la decadencia de España pensarán que la decadencia está en la raza y llenarán sus lienzos de gentes lúgubres y tétricas, de aire severoy rostro primitivo. Unas gentes que parecen centrar todas sus energías en un puro instinto de conservación, en un puro acto de resistencia a la cultura y a la historia moderna.

¿Cataluña modernista, progresista y libre del nacionalcatolicismo español?: Una Cataluña desmemoriada, que olvida las raíces carlistas de su regionalismo, las plegarias catalanistas de los mosenes ultraconservadores, los comités de defensa social y el somatén, el pistolerismo anarquista y la ley de fugas aplaudida por el empresario atemorizado, las romerías de Montserrat o el Tercio de requetés del mismo nombre.

El mito progresista: Hoy el recto progresista tiene otras utopías: regresar a La Edad Media, regresar al tradicionalismo por el camino de las autonomías. Hoy el mito es la aldea y el campanario. Hoy el mito está en el ayer. Según el mundo se ha hecho más ancho, muchos españoles ha estrechado sus horizontes. Los españoles del siglo XIX podían soñar con las novelas de Victor Hugo, los del siglo XX con los versos de Auden. A los del siglo XXI sólo les queda el juglar que lamenta, sentado en la plaza del pueblo, lo verde que era su valle.

Extraído de Fernando García de Cortázar, Los mitos de la Historia de España, Planeta, 2003

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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