En el nombre del padre…

En el nombre del padre…

El Debate de Periodista Digital de este martes se ha dedicado a uno de los problemas que hoy en día más preocupa a la sociedad, la llamada violencia de género y, muy especialmente, ha tratado de analizar si la Ley de Violencia de Género en vigor desde el 2005 está resultando un instrumento eficaz contra esta lacra.

Para ello hemos contado con la presencia de: José Díaz Herrera, periodista, escritor y autor de «El varón castrado«, un profundo estudio sobre la cuestión; Antonio Luengo, Presidente de la asociación RENUCA; Vicente Serrano, abogado y filósofo; y Javier Álvarez, uno de los activistas pioneros en el movimiento en la defensa de los derechos de los padres.

La Ley de Violencia de Género pretende acabar con uno de los problemas que más atención concita en los medios de comunicación, pero para nuestros invitados no está nada claro que vaya en el buen camino, como bien nos indicaba Vicente Serrano:

Está subiendo la violencia, así que está claro que la ley ha fracasado en sus objetivos. De hecho, según propias cifras del Ministerio del Interior durante el 2006 se incrementó en un 52 %.

Pero no sólo se trata de un problema de falta de eficacia, en opinión de todos los presentes en la mesa además de eso está generando no pocos problemas en su aplicación. A este respecto, Antonio Luengo nos decía durante el debate:»Se está judicializando un problema social y, además, se está debilitando las garantías propias de un estado de derecho«.

Otro punto importante fue la propia definición de “violencia de género”, con la que los presentes mostraron su claro desacuerdo ya que los estudios más fiables demuestran que este tipo de situaciones se producen en las dos direcciones dentro de las familias, de los hombres hacia las mujeres, desde luego, pero también desde éstas aquellos, así lo aseguraba Javier Álvarez: “Muchos estudios muy serios hechos en Estados Unidos aseguran que la violencia es mutua”. Y en esa línea se pronunciaba también Antonio Luengo: “No se puede hablar de violencia de género puesto que la violencia tiene causas variadas”.

EL VARÓN CASTRADO
José Díaz Herrera ha pasado meses estudiando en profundidad el estado de la cuestión en España, ha asistido a más de tres mil juicios y ha hablado con jueces, abogados, policías y padres. En este pequeño texto nos expone sus ideas fundamentales acerca de este espinoso tema:

Con el sano propósito de impedir las muertes de mujeres a manos de sus maridos o parejas sentimentales, los últimos gobiernos de España han puesto en práctica una serie de leyes encaminadas a criminalizar al hombre y a hacerle responsable exclusivo de la violencia familiar. En el primer Año de aplicación de la Ley Orgánica de Medicas integrales contra la Violencia de Género 160.000 hombres – 400 cada día— fueron detenidos en España, en muchos casos tras una simple denuncia telefónica de su pareja, encerrados en los calabozos de la policía o de la Guardia Civil, incluidos en los bancos de maltratadores independientemente de que fueran condenados o no y sometidos en muchos casos a juicios rápidos en los que no se tiene en cuenta la presunción de inocencia ni la igualdad de armas que deben regir en los procesos judiciales.

Los resultados han sido catastróficos. Según un informe del Fiscal General del Estado de 2006, la violencia contra las mujeres se incrementó en más de un cincuenta por ciento, las muertes también ascendieron y, paralelamente, ha aparecido un fenómeno nuevo: la de los hombres (un 37 por ciento) que se suicidan tras matar a su pareja.
Y es que la Ley de Violencia de Género al poner todo su énfasis en las medidas punitivas, muchas de las cuales se toman en contra de la voluntad de la mujer, y olvidarse de las sociales, no ha hecho más que agravar el problema. De esta manera, España, uno de los países con uno de los índices más bajos en violencia intrafamiliar (la tasa es de 2’44 por millón) posee la ley más dura de todo el continente en la que se penaliza al hombre por el supuesto predominio y control que ejerce sobre la mujer en el seno del hogar.

Una cuestión que tampoco obedece a la realidad de comienzos del siglo XXI. Tras la revolución de los anticonceptivos que permitió a la mujer ser dueña de su salud sexual y reproductiva y tras la incorporación del 52 por ciento de la población fémina al mercado laboral – a pesar de las sangrantes diferencias salariales existentes y que hay que superar—la mujer ya no es en su inmensa mayoría de los casos dependiente del hombre, como ocurría en 1970 periodo en la que no podía abrir una cuenta corriente ni vender una propiedad aunque fuera suya sin el permiso de su marido.

Por eso, en un mundo en el que las fronteras entre hombre y mujer son cada vez menores, no se entiende que la Ley de Violencia de Género establezca un tipo de delito – el delito de autor—y que un ser humano por el hecho de haber nacido con uno u otro sexo, reciba distinto tratamiento penal por un mismo hecho, tipificándolo de falta en el caso de la mujer y de delito en el del hombre, como hace esta polémica Ley.

EN VÍDEO
Vea un extracto del debate:

AUDIO
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