Lo que nos costarán los peajes gratis

El anuncio de la gratuidad del tramo de la autopista Dozón-Ourense (en construcción) por parte del presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, demuestra hasta qué punto los políticos son capaces de reventar las arcas públicas por un puñado de votos. Dado que Ourense es un bastión del PP, Touriño vio que disfrazarse de Santa Claus regalando peaje gratis con nuestro dinero podía ser un oportunidad excepcional para dar el hachazo en estas municipales a José Manuel Baltar y compañía.

Touriño se trasladó en cuerpo y alma hasta Ourense para anunciar, junto al candidato del PSOE a la alcaldía, Francisco Rodríguez, la liberación del peaje en el tramo de la AP-53. Un Rodríguez eufórico elogiaba la apuesta «clara y decidida» del gobierno autonómico por la provincia. «Hoy es un día de profunda satisfacción para todos los ourensanos y para mí también», ya que aseguró que esta medida era «una de las demandadas desde el PSOE» ourensano, que logró transmitir a la Xunta de Galicia «la sensibilidad suficiente» para liberar el peaje en este tramo de la autopista.

Tampoco estuvo fino el alcalde de Lalín, el popular Xosé Crespo, quien prometió hacerle «la ola» a Touriño si liberalizaba el tramo Santiago-Lalín que hoy cuesta la friolera de 4,8 euros. En un ataque de sensatez, Touriño le respondió que «la cultura de lo gratis no existe» y añadió que «las infraestructuras hay que pagarlas». Explicó que en un Estado democrático «el sistema concesional es inamovible», salvo que «pongamos sobre la mesa el rescate de la concesión», algo que, subrayó, «no se puede hacer, (porque) no lo soportarían los recursos públicos». Además, advirtió, «esto no es una república bananera».

Fue un espejismo. Si en Lalín el PSOE tuviera alguna chance, quizá se lo pensaría como hizo en mayo del año pasado con Vigo, donde utilizó por primera vez la estrategia del peaje gratis para rasguñar votos liberalizando los peajes de Rande y A Barcala, en un guiño obsceno a los votantes que costará este año 5,95 millones de euros, a pagar a medias entre la Xunta y el Gobierno central. El dato es que hasta el 2048, cuando se acabe la concesión de Audasa, los españoles tendrán que abonar con sus impuestos la costosa demagogia electoral del PSOE. ¿Es que puede haber alguien que todavía crea que ésto no nos iba a costar nada? ¿Es que todavía no aprendimos que detrás de un anuncio electoralista siempre se esconde la descarnada realidad de un bolsillo saqueado?

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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