Galicia y el problema de los municipios

«Por tanto, en la configuración del poder local en la Galicia no urbana hay un fuerte componente personal, que se sobrepone a las siglas, se maneja con criterios no estrictamente políticos y no cumple a rajatabla las directrices del partido. En todo ésto tiene bastante que ver el nivel cultural y formativo de la comunidad y de sus representantes locales, la pirámide de edad del municipio, las costumbres y todo el tejido de intereses creado sobre las relaciones mercantiles y las estructuras productivas. Dicho sea esto último con mucha prevención, pues no pocos ayuntamientos gallegos carecen de estructura productiva, entendida como tal.

Una cuestión no menor que conduce a muchos pueblos a convertirse en meras residencias de personas mayores o, peor todavía, a la práctica desaparición de la presencia humana. Un problema difícilmente solucionable desde la dimensión local y desde los grupos de interés y de poder que operan en esa dimensión. Por eso mismo el clientelismo nunca sido la solución a los problemas de los municipios rurales gallegos, limitándose a gestionar su subsistencia mediante unas políticas de gasto disparatadas, incongruentes con las necesidades reales de la población y que, por regla general, han gravado todavía más las arcas ya exhaustas de los pequeños ayuntamientos.

Los municipios rurales necesitan ganar dimensión y músculo, y para ello es preciso que se junten e integren. Una cuestión ciertamente compleja, sobre la que los grandes partidos pasan de puntillas y mirando para otro lado, para no crearse problemas electorales. A Galicia le sobran municipios y le falta potencia municipal, pero de momento no pasa de ser la constatación de un hecho que nadie quiere asumir». (Luis Pousa, El Correo Gallego, 18/05/07)

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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