«Amiguiños, pero a vaquiña polo que vale»

Anxel Vence, en La Opinión, como casi siempre, bordándolo:

«También el reparto de alcaldes y concejales, como el de las vacas en la feria, ha de hacerse ahora a la luz pública y bajo el control sanitario de los votantes. Eso en la teoría, claro está.

Puede que en la práctica las cosas sean distintas. Una vez depositado el voto, el ciudadano ha de limitarse en realidad a ser un mero espectador de los tratos que los partidos administradores de su papeleta cerrarán durante las próximas semanas. Y en ningún reglamento electoral está escrito que estos deban consultarle si los acuerdos le parecen bien o no.

Además de técnicamente imposible, eso sería políticamente poco aconsejable. Téngase en cuenta que no sólo se están negociando alcaldías, sino también golosas concejalías de Urbanismo con derecho a recalificación, buenos sueldos de dedicación exclusiva, presupuestos para la contratación de asesores y muchas otras gaitas que hay que afinar durante la transacción. La presencia del votante -que ya ha cumplido su papel- sería un verdadero incordio para el desarrollo de tan complicado proceso.

Los cascarrabias de siempre volverán a argüir que los pactos -siempre oportunos- conviene hacerlos antes de que se celebre la subasta de votos, y no después. Para ello bastaría con habilitar un sistema de votación a dos vueltas, como el que en Francia ha favorecido la participación de nada menos que un 85% del censo, o bien un método directo y/o mayoritario de elección similar al que existe en otros países donde se recela menos de la capacidad intelectual del votante.

Respetuosos con la tradición autóctona, los partidos gallegos -y los españoles en general- prefieren seguir acogiéndose al espíritu de las antiguas ferias que se resume en la máxima: «Amiguiños, sí; pero a vaquiña polo que vale». Basta poner «alcaldía» o «concejalía de Urbanismo» donde antes se decía «vaquiña» para que la vieja usanza ganadera siga vigente en el moderno marketing de la política. Ya se ve que, a pesar de las apariencias, Galicia sigue siendo un país esencialmente conservador de sus tradiciones».

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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