(PD/Agencias).- Los facinerosos han vuelto a matar. Varios fanáticos asesinaron este martes a una periodista afgana en su casa en el norte del país por negarse a cerrar la estación de radio que administraba. Es el segundo crimen de este tipo en una semana en el país, después de que una presentadora de televisión fuera acribillada el pasado jueves en su domicilio de Kabul.
Desde hace tiempo Zakia Zaki estaba al frente de una estación de radio privada, en parte financiada con dinero de un grupo de comunicación occidental. También dirigía una escuela en la norteña provincia de Parwan.
La mujer, de 35 años de edad, fue asesinada en su casa en la noche del martes. Recientemente había sido amenazada de muerte por milicianos locales que le instaron a cerrar su estación de radio, ha asegurado el jefe de la Asociación de Periodistas Independientes Afganos. «Creía en la libertad de expresión, por eso la han matado», ha afirmado Rahimullah Samander.
Las autoridades han abierto una investigación para descubrir quién es el asesino de Kaki, que todo el mundo reconocía como una periodista valiente y sin pelos en la lengua.
Culpables de ser mujeres y periodistas
El asesinato de Zakia llega cuando no ha pasado aún una semana del asesinato de otra mujer, Sanga Amach, también periodista. Sanga, presentadora de un canal privado de televisión, fue alcanzada el pasado jueves en su casa de Kabul por hombres armados. Como en el caso de Zakia, la mujer había sido amenazada de muerte si no dejaba su trabajo. Las autoridades han arrestado algunos sospechosos supuestamente implicados en el asesinato.
Los medios independientes han florecido en Afganistán tras la caída de los talibanes en 2001. Docenas de radio y televisiones ha podido nacido gracias a los fondos occidentales que llegaron al país. Muchos canales televisan programas de entretenimiento que son vistos como demasiado modernos en un país profundamente conservador.