«ABC» demuele a Peñafiel, las «tetas» ganan y «El País» pide otro 11-M

(PD).- El diario de Vocento contesta al libro sobre las queridas del Rey, el Ayuntamiento de Las Palmas da marcha atrás tras el bofetón de Telecinco y un columnista de Prisa suelta algo asqueroso.

Explica Manuel R. Ortega en La Brúla de los Medios que hace en Elsemanaldigital que, hace unos años, el periodista Antonio Martín Escorza puso en los anaqueles un grueso volumen sobre El Tebib Arrumi, fascinante personaje, médico y periodista, cronista de guerra en el Rif y en la Guerra Civil y hombre de confianza de don Juan March, entre otras facetas.

El libro, en mi opinión, pecó de excesivo, en cuanto a que la figura de Víctor Ruiz Albéniz, que ese era su nombre, quedaba demasiado sumergida en una marea de datos que, en lugar de centrar la biografía del periodista en su época, la diluían. Por cierto, ahora que está de plena actualidad, la presentación fue realizada por Alberto Ruiz-Gallardón, a la sazón nieto del biografiado.

Al margen de eso, Martín Escorza dedicaba interesantes páginas a la costumbre del duelo en el Madrid político y periodístico de principios del siglo XX. Una costumbre que estuvo vigente prácticamente hasta finales de los años 20, cuando hombres de letras, periodistas y políticos, junto a aristócratas y otras gentes, sellaban sus polémicas en las hojas impresas con otro tipo de hojas. De acero, concretamente. O con sendos pistolones, en frios amaneceres, en las afueras de aquel poblachón manchego que todavía era Madrid.

Valga todo esto porque a servidor, a veces, se le viene a la cabeza qué pasaría si viviesemos en esos tiempos. Por ejemplo, ante el artículo que publicará días atrás Jesús Lillo en ABC. Una pieza donde, haciéndose eco del último libro de Jaime Peñafiel, dedicado a las queridas del Rey, en The Times, el del diario de Vocento lanzaba sendos directos al mentón del tertuliano de Telecinco.

Y es que Lillo no dudaba en incluir a Peñafiel en la «telebasura», compararlo con «cualquier arrabalera de Tómbola», calificar sus historias de «confidencias de folclórica destronada» y dar la puntilla con su comportamiento:

«No duda ya en mostrar al público las felicitaciones de Navidad enviadas desde el palacio de La Zarzuela para legitimar su discurso».

Obviamente, el de ABC también echaba mano de las críticas que le dedicó su compañera de rotativo, en El Mundo, Carmen Rigalt.

Claro que a Peñafiel, mientras cante la bolsa, poco parecen importarle las críticas. Al fin y al cabo, su libro está vendiéndose como churros –en un conocido centro comercial madrileño, situado en la calle Serrano, ha llegado a estar agotado– y, suponemos, sus colaboraciones en la cadena de Fuencarral tampoco deben ser moco de pavo.

Desde luego, si llegan a las de algunos tertulianos de La Noria, no están nada mal. Al menos, según le han comentado al arriba firmante, las cifras en el programa de los sábados noche se mueven en torno a los 1.000 euros. Ojo, no es cosa de Telecinco. En general, las colaboraciones televisivas en las privadas suelen ser un pelotazo en toda regla. Y no seamos mojigatos: hacen bien en pagarlo si pueden.

Ayuntamiento de Las Palmas: así reculó

Ya que estamos con los de Fuencarral, menudo morro el del Ayuntamiento de Las Palmas, el de Jerónimo Saavedra. Ahora da marcha atrás, después de haber liado el pitote con su petición de retirar Sin tetas no hay paraíso. Y lo hacen justificándolo con que sólo pretendían abrir un «debate social». Ya, ya. Más bien habría que buscarlo en la contundente respuesta de Telecinco, a saber, las reinas de carnaval medio en pelotas y demás.

Y es que la nueva serie sí que está siendo un pelotazo en toda regla. De audiencia, claro. En cuanto a machista, pues ustedes dirán. Pero lo cierto es que las féminas, en cuanto se les tira de la lengua sobre su opinión de Sin tetas no hay paraiso, suspiran por El Duque.

Un nuevo 11-M para votar

De todo menos suspiros levantan las palabras del catedrático de Derecho Público de la Universidad de Barcelona, José Antonio González Casanova. Deberíamos estar curados de espanto, viendo que semejante elemento ya aseguró que el PP era el «mejor aliado» de ETA. Que es como confundir la velocidad con el tocino.

Pero el colaborador de la edición catalana de El País ha vuelto al ataque. Más grave, si cabe, al asegurar lo siguiente: «Sería bien triste que hiciera falta otro 11-M para que la gente reaccionase y fuese a votar como la otra vez». Qué bien, qué bonito, qué democrático, qué sentido y delicado hacia quienes sufrieron ese atentado.

Hay días que uno lamenta que lo del duelo haya pasado a la historia. Al fin y al cabo, la pobre madre de González Casanova no tuvo culpa de nada.

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