Rubalcaba culpa a la prensa por su metedura de pata con las «matrículas imposibles» de Txeroki

(PD).- Según Rubalcaba, «tarde o temprano se iba a saber«. Mucho se le ha criticado al Gobierno aquello que dijo tras la detención de Txeroki de que «las matrículas de los coches robados eran imposibles, ni siquiera eran falsas, ya que no pueden existir, eran de otro tiempo«. Una pista a los etarras, una metida de pata que Rubalcaba ha sabido esquivar de la mejor manera: culpando a los periodistas por querer saber demasido.

Ha sido casi para concluir la conversación cuando Francino ha sacado a relucir el tema de que Rubalcaba fuera tan explícito explicando cómo estaban las matrículas del coche de los detenidos eterras:

– Las matrículas. ¿Un fallo tan clamoroso por qué lo difunden?

– Como usted sabe, en el ministerio del Interior guardar algo no es fácil.

– En eso tiene razón.

– Esto me llevaría muy lejos. Cuando abandone esta responsabilidad igual algún día escribo sobre ello. Y lo entiendo. Yo muchas veces les digo a sus compañeros: hombres, no escribais nada que pueda perjudicar una investigación, ese es el límite.

– ¿Usted lo de la matrícula no lo hubiera dicho?

– No, no, no. Es una reflexión general, me ha dado usted pie, y no puedo dejar de decirlo.

Ha concluído esta parte con con la idea mollar de la conversación:

Lo de la matrícula demuestra cómo están.

Y es que de nuevo Rubalcaba ha metido a los españoles el susto en el cuerpo. «Estamos en máxima alerta, sí. Es verdad que hace unas semanas la Policía Nacional detuvo en Navarra a un comando y la respuesta de ETA fue inmediata. Por tanto, hay que estar prevenido«. Pese a esto, el Ministro de Interior no quiere dejar escapar la oportunidad, y más tras la detención de Txeroki, para afirmar «que está está muy débil. Sienten la presión y mucho más que la van a sentir«.

Lo que ETA va a intentar decir estos días es: Ven, no estoy tan débil, me detienen a Txeroki pero ya verán como puedo hacer algo. Lo va a tratar de decir porque es verdad que en sus presos, en sus militantes, en aquella parte de la izquierda abertzale que apoya la violencia, qeu la hay, aunque sí es verdad que está ilegalizada, que existe, pues hay una cierta sensación de un debilidad, de una cierta sensación de deterioro imparable.

Según Rubalcaba, el objetivo de «las gentes de ETA» es «corregir esa sensación de deterioro«.

Sobre si ya tiene sucesor en ETA –se habla de Aitzol Iriondo– le ha dicho el ministro a Carles Francino en la SER:

Tenemos varios nombres, pero por razones evidentes… La Policía y la Guardia Civil están ya persiguiendo a quien toma el relevo. Eso con toda seguridad.

Y ha querido incidir de nuevo en la idea de que los etarras terminan en la cárcel:

Lo que es verdad es que cada vez tardamos menos en detener a los delicuentes.

Ha narrado un hecho de cómo están los terroristas:

«A penas cinco personas se manifestaron ayer en Bilbao, de donde es Txeroki. Reflexiones: ¿Quién les ha visto y quién les ve? Aunque es verdad que esa debilidad les hace más crueles. Y segunda reflexión: ETA acabará cuando los dirigentes, cuando los de las pistolas estén en la cárcel, y cuando después de la detención no haya nadie que salga a reivindicar la figura del detenido».

Alfredo Pérez-Rubalcaba ha negado cualquier tipo de diálogo con la banda terrorista: «La democracia ha sido demasiado generosa con ETA«.

Si algo demostró la tregua del 2006 es que Batasuna no es más que un apéndice de ETA con un grado de autonomía cero. Habrá lista blanca o no si ETA quiere, porque es ETA la que va a tomar la decisión.

ETA tiene pánico a lo que la propia ETA denomina un tercer espacio. Un tercer espacio entre la violencia y el nacionalismo, un tercer espacio independentista, que lo es, pero que defiende ese independentismo en el marco de la legalidad.

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