El ERE de TVE nos desangra

El ERE de TVE nos desangra

Los trabajadores que se pudieron acoger al ERE de Televisión Española están encantados con las condiciones con las que se han quedado. Pero la medida, destinada a sanear las cuentas de la entidad, va a costar mucho dinero durante muchos años al Erario.

Según cuenta la revista Época, las 4.150 personas que aceptaron el ERE del ya extinto ente público Radio Televisión Española se refieren a él como “el ERE de oro”. Una larga negociación, que incluyó una huelga y numerosas protestas, se saldó con un acuerdo estupendo que dejó a aquellos que se acogieron voluntariamente -u obligados por la mala situación en la que iban a quedar- a la regulación con una jubilación dorada.

El resultado: cuando salieron, lo hicieron con el 92% del sueldo neto y con las subidas estipuladas por convenio, de modo que muchos de ellos ya se han puesto en el 100% del sueldo. Además, buena parte de ellos tenía mucha antigüedad, de modo que sus salarios eran bastante elevados.

Ese dinero lo paga la nueva Corporación de Radio Televisión Española, que mantiene el antiguo ente sólo para este fin. Pero eso significa que lo pagamos todos los españoles vía Presupuestos Generales.

Además, las cosas se van a poner peor con el paso del tiempo. Faltan muchos años de desembolsos por parte de los ciudadanos porque se seguirá pagando a los que se ampararon en la medida, muchos de ellos aún en la cincuentena, hasta que superen la edad legal de jubilación, hoy establecida en los 65 años, pero con rumores de que podría aumentar hasta los 70.

Lo más grave es que una medida que va a costar miles de millones de euros no ha logrado sanear las cuentas de la televisión pública, que siguen siendo tremendamente deficitarias. Hace sólo unos días, Luis Fernández, el presidente de la corporación, reconocía que las pérdidas de 2008 rondarían los 100 millones de euros.

Trampas en la publicidad

Y el panorama pinta muy negro. La tarta publicitaria escasea para todos en tiempos de crisis hasta el punto de que las televisiones privadas están especialmente molestas con que la pública estatal se esté llevando dinero de la publicidad que a ellos les cuesta mucho conseguir. Han llegado a denunciar que la corporación RTVE utiliza una suerte de dumping y que rebaja mucho los precios de los anuncios para tener más fácil la contratación.

Pero si el panorama mediático está mal, la perspectiva de gastos de la televisión está aún peor. El famoso ERE establecía que los dos primeros años era financiado con cargo al paro, pero, a partir de ese momento, los pagos dependían ya por entero de Televisión a través de lo que ha quedado del ente.

Es decir, la partida dedicada a financiar a los antiguos trabajadores va a seguir ascendiendo en los próximos meses hasta que, dentro de dos años, cuando dejen de cobrar del desempleo los últimos acogidos a la medida, pasen también a depender del dinero que los Presupuestos Generales destinan a la televisión de todos.

Los malos datos económicos, que Luis Fernández justificaba el otro día por la caída general de la publicidad, cifrada en un 12%, y porque han recortado en un minuto, de 12 a 11, los espacios publicitarios, contrastan con los enormes gastos que comete la casa, que contrata buena parte de su programación a productoras externas.

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