«El Gato» de Intereconomia contra «El Veo» de Losantos y Pedrojota

"El Gato" de Intereconomia contra "El Veo" de Losantos y Pedrojota

(PD).- Afirma Manuel R. Ortega en su magnífica Brújula de los Medios de El Semanal que el fichaje de Federico Jiménez Losantos anunciado por los muchachos de Unidad Editorial para su TDT, Veo 7, a través de un acuerdo de colaboración con la televisión del locutor de la COPE, Libertad Digital TV, ha tenido una interpretación clara: el deseo de potenciar el prime time del viernes, especialmente frente a la «bestia negra» de dicho canal, El Gato al agua.

Y es que es sabido que Veo no levanta cabeza desde la salida de Rafael Martínez Simancas en dicha franja horaria. No es que el espacio del ahora locutor de Onda Madrid le hiciera una sombra enorme a Intereconomía y a su programa estrella. Pero sí suponía una alternativa. Lo de José Luis Gutiérrez se agotó por sí solo. Ahora le toca emplearse a fondo al bueno de Miguel Toral. Y para los viernes, el peso pesado: Losantos.

Habrá, por supuesto, quien acabe frenético del zapping. El problema reside en que, pese a todo, el público, digamos, natural de Veo no es el habitual de LDTV ni del propio Losantos. Pese a todo, no se duda que el locutor de la COPE pueda arrastrar fieles a la TDT de Unidad Editorial. La clave, no obstante, está en ver si consigue arañar audiencia al espacio que dirige Antonio Jiménez. Y eso sólo lo sabremos en unos meses.

Mientras hablamos de televisiones, aún perdura el eco del cabreo popular por la enésima pifia de TVE. Esta vez, la tele pública mostró a Esteban González Pons y Carlos Floriano, los mandamases de la cosa de Internet en el PP, bajo el cartel de imputados. Lo curioso de este tema es que siempre aseguran que es un error. Pero más curioso todavía es que ese error siempre les suceda con los mismos.

Tal vez tendrá que ver con que si el cartel de marras se lo hubieran colgado a algún prohombre de Ferraz hubiera rodado alguna cabeza de esas que se mantienen con la pasta pública.

Con lo que se presentó unos días después se entendió perfectamente. Se pueden pintar los datos, estirarlos, maquillarlos, ponerles los focos para que dé la luz en el pelo y no en la cava… Pero lo cierto es que Prisa sigue con sus cinco mil millones de euros de deuda. Y sin Telefónica ni Vivendi a la vista.

La gran pregunta es, al margen de que sea Prisa o la editora que quieran, si hay que inyectar fondos públicos a una empresa que se ha forrado con tiempos de bonanza. Dicho de otro modo, incluso: ¿los españoles tienen que pagar la hipoteca del casoplón de La Moraleja de Cebrián? Ustedes ya me entienden.

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