Albert Sánchez Piñol: ‘La figura del vampiro está ya muy vista’

Albert Sánchez Piñol: ‘La figura del vampiro está ya muy vista’

Miguel Pato y Ana Avellano (PD).- En literatura hay pocos monstruos nuevos. Los autores siempre vuelven a los mismos y no se inventan “malos” distintos. Recurren a Drácula, El Hombre Lobo… Alien, por ejemplo, triunfó porque es un monstruo diferente a lo anterior. Esto nos cuenta Albert Sánchez Piñol que ha estado en Periodista Digital para presentarnos su libro de relatos ‘Trece Tristes Trances’ (Ed. Alfaguara).Cuentos diferentes entre sí para que el lector pueda cambiar de realidades y personajes a lo largo de sus páginas.

Mario Benedetti decía que cuando se enfada con alguien en la vida, la conciencia llegaba y le enviaba un cuento. ¿Sus historias dónde nacen?

El problema que tienen los autores es que no se plantean de donde salen sus cuentos, están más ocupados en resolver dificultades técnicas. Esta pregunta me la he planteado como antropólogo y sí tiene respuesta: se llama principio chamánico. El chamán es la persona que sale de su cuerpo a otras realidades y regresar a su entorno para contarlo.

Dos personajes chamánicos por excelencia son Astérix y Obélix que se iban por el mundo a vivir aventuras y regresaban a su pueblo para contarlas.

¿Escribir es una necesidad?

Podría vivir sin escribir. Lo que pasa es que me gusta mucho. No hay que ser esclavo de escribir historias

¿El monstruo es un género literario por explorar?

Si miras la historia del monstruo en la literatura es un arquetipo muy poco evolucionado. En realidad hay muy pocos, siempre los mismos. En literatura es difícil construir un monstruo. La figura del mítico vampiro está ya muy vista. Alien, el tiburón del espacio, triunfó porque era un monstruo nuevo y muy conseguido.

No sé si será uno de sus monstruos pero en uno de los relatos de “Tres tristes trances” aparece un peculiar espantapájaros…

Un espantapájaros que quiere ser amigo de los pájaros le convierte en trágico.

En sus Trece Tristes Trances siempre aparece una encrucijada. ¿Tienen algo más en común?

Escogí trece cuentos que se unen únicamente en el título. Son trece ofertas para que el lector disfrute de cosas distintas. Quería que el lector se transportara en diferentes escenarios: de Roma a Egipto, pasando por la selva… No tiene que haber un hilo conductor entre todos los cuentos. Son independientes.

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