El gurú económico de El País despedaza a Corbacho por su «matonería»

El gurú económico de El País despedaza a Corbacho por su "matonería"

(PD).- Inusual. Pese a que El País ha dedicado editoriales críticos contra ZP en determinados momentos -normalmente coincidiendo con algún favor del Gobierno a Roures y compañía-, el artículo de este miércoles de Javier Pradera es para enmarcar. Los palos del gurú económico de El País al ministro de Trabajo y a la vicepresidenta por sus contestaciones a MAFO les llueven. El barco ha comenzado a hacer aguas. Es hora de saltar.

Bajo el título de «El peligroso oficio de meteorólogo», Javier Pradera, histórica firma del diario de PRISA, escribe:

«La airada repulsa del ministro de Trabajo (bajo los focos) y el rechazo más contenido de la vicepresidenta Fernández de la Vega (en declaraciones a la prensa) y del presidente del Gobierno (a puerta cerrada) tras la comparecencia parlamentaria del gobernador del Banco de España revela soterradas pulsiones autoritarias, ajenas al modelo político -sobrecargado de instituciones contramayoritarias y basado en la libertad como no dominación- propuesto por Pettit y abrazado por Zapatero con devoción. Miguel Ángel Fernández Ordóñez -militante socialista durante el franquismo, prestigioso economista y secretario de Estado con Boyer y Solbes- podrá acertar o equivocarse en sus predicciones».

Y sigue Pradera:

«Ahora bien, la agresión del ministro de Trabajo al día siguiente contra su obligada comparecencia parlamentaria fue intolerable. Corbacho no sólo le atribuyó la felonía de «jugar con la tranquilidad de más de ocho millones de pensionistas» sino que le llamó ignorante («me gustaría saber de dónde saca» los datos) y le acusó de sustituir maliciosamente el conocimiento empírico por la ideología («no sé si expresó una predicción o un deseo»). De ahí a concluir que el gobernador se entristece con los éxitos y se alegra de los fracasos de la lucha por hacer sostenible el sistema de pensiones sólo hay un paso».

Concluye el veterano periodista:

«El ministro de Trabajo unió a la amenaza («que sea la última vez» que el Banco de España se atreva a discrepar) la cobardía de golpear a un adversario inerme: la posición institucional del gobernador le impide contestar a la matonería de Corbacho con el mismo tono. La vicepresidenta Fernández de la Vega también le acusó de «alarmar sin fundamento a la ciudadanía». Y hasta Zapatero dictaminó con desdén que las «admoniciones» al Ejecutivo de los gobernadores de los bancos centrales -creyéndose «por encima» de los Gobiernos- suelen basarse en «análisis muy superficiales».

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