Toti Martínez de Lezea y Ángeles de Irisarri: «Se perdió mucha riqueza expulsando a los judíos y moriscos»

Miguel Pato y Ana Avellano (PD).- En la Edad Media convivían cristianos, judíos y moriscos en la península. Tras la expulsión de los dos últimos se hizo patente una importante pérdida de riqueza. Se fue una minoría ilustrada y unos expertos agricultores. Así lo explican Toti Martínez de Lezea y Ángeles de Irisarri autoras de “Perlas para un collar” (Ed. Alfaguara).

Durante estos ocho siglos ante cualquier crisis, los poderes, en función de sus intereses, enfrentaban a la población. Echaban la culpa de los “males del país” a las diferentes religiones que convivían en la península pero particularmente a los musulmanes y judíos.

Toti Martínez de Lezea y Ángeles de Irisarri en “Perlas para un collar” recopilan 30 relatos de mujeres de diferentes credos que cohabitaron la península ibérica durante los ocho siglos de ocupación árabe.

“Iglesia y Estado responsabilizaban de los problemas a moros y judíos”

“Perlas para un collar” reivindica también el papel de las mujeres aquellos siglos. Por eso en los 30 pequeños relatos de cristianas, moriscas y judías que convivían en aquella España se amplía una radiografía de nuestra historia.

Aquella convivencia, destacan, entre los ciudadanos de a pie siempre fue mucho más pacífica de lo que nos relatan crónicas guerreras de uno y otro bando.

“Hoy en día puedes llevarte bien o mal con tu vecino de arriba sea cristiano o no. En la Edad Media ocurría lo mismo”.

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