El compadreo repugnante del simpático ‘Follonero’ con el etarra Arnaldo Otegi

(PD).- Cierto es que Jordi Évole sorprende con sus imaginativas iniciativas. Pero esta vez ha jugado con fuego. El presentador de La Sexta, con su tono burlón, ha charlado con Arnaldo Otegi, destacado líder de «la izquierda abertzale» -eufemismo para no decir etarra- tratando de convencerle para que condene la violencia. ¿Es lícito sentarse con un líder de la facción política de una banda terrorista a bromear sobre ‘la violencia’? ¿Qué habrán sentido los familiares de los muertos, los mutilados, las cientos de víctimas de ETA al ver el compadreo de ‘El Follonero’ y la humanización de este tipejo despreciable que tanto dolor ha llevado a sus vidas?

Él mismo planteó en el reportaje de Salvados el problema de si era ético emitir la entrevista con el líder etarra o no. Para ello fue a pedir asesoramiento a tres prestigiosos periodistas, de diferentes ideologías-: José María García, Luis María Ansón y Montserrat Domínguez. Pero, al final, por la disparidad de criterios, se decantó por el consejo de su «madre»: adelante.

‘El Follonero’ viajó hasta el País Vasco para encontrarse con el líder de la ‘izquierda abertzale’. El presentador de La Sexta ‘se atrevió’ con el condenado por terrorismo, con el durante años con el máximo dirigente de la facción política de ETA,… Se sentó frente a frente para pedirle que condenara la violencia. Hasta ahí nada que objetar.

Pero Évole decidió moverle en un tema tan espinoso entre bromas y chanzas con el etarra, presentando su lado más jocoso y amable. Sin perder en un solo momento la sonrisa, Otegi se negó a mostrarse contrario a condenar los atentados terroristas. ‘El Follonero’ insistía pero el líder Batasuno insistía en la negativa.

Un compadreo repugnante que habrá sentado como una patada en el estómago a los miles de familiares de víctimas de la banda terrorista ETA, una nueva denigración a los cientos de mutilados por esos mismos asesinos -compinches de Otegi-. ¿Por qué no le sacó ni en un instante a relucir el sufrimiento de estas personas inocentes? ¿Por qué se anduvo con remilgos a la hora de echarle en cara la utilización de atentados para imponer una ideología a costa de vidas humanas? ¿Por qué ni siquiera tuvo narices, entre broma y broma, de decir la palabra ETA?

Valiente la iniciativa, pero, así, cualquiera… ¡Menudo estómago! ¡Buaj!

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