La Vanguardia: ¿Un brindis por la crisis?

La Vanguardia: ¿Un brindis por la crisis?

(PD).- Como ocurriera el pasado martes, los trabajadores de La Vanguardia han vuelto a la huelga para protestar por el ERE presentado por Godó y que afectará a 90 personas, todas ellas de administración. El grupo catalán se ha enrocado y no parece dispuesto a reducir el número de afectados.

No ha sido suficiente la mejora presentada por el grupo en el último momento. Godó sigue empeñado en dar salida a 90 de los 130 profesionales que cubren puestos de administración del periódico y que supone más del 25% del total de la plantilla.

Actualmente, la dirección ha planteado un plan que incluye prejubilaciones, despidos forzosos y recolocaciones en otros medios de la empresa:

-Las prejubilaciones se han establecido a partir de los 53 años y afectarán a unas 27 personas. Para los trabajadores de entre 53 y 55 años, tendrán una pensión del 70% del sueldo neto actual -que luego se ve reducido- y a partir de los 61 se acogerán al plan de jubilación del Estado. Los trabajadores mayores de 55 años recibirán la mitad del sueldo. Además, los que se prejubilen perderán su plan de pensiones.

-Los trabajadores que sean despedidos -unas 28 personas- recibirán como indemnización 45 días por año trabajado con un tope de 36 mensualidad ó 200.000 euros.

-En el caso de las recolocaciones, que estiman afectarán a 35 personas, los trabajadores entrarán con las condiciones de estas empresas -mucho peores, dado el convenio de La Vanguardia- y sólo recibirán como indemnización la diferencia de sueldo que pierden. Al igual que con las prejubilaciones, perderán el plan de pensiones.

Con dicho plan, muchas secciones de administración quedan completamente obsoletas lo que hace sospechar dentro del periódico que la intención del grupo es externalizar varios departamentos.

Y es que al grupo no le ha venido mal la crisis para matar dos pájaros de un tiro. Ya comenzó con una criba hace unos meses, cuando presentó un plan de prejubilaciones en el que se vieron afectados 70 redactores. Ahora Godó ha aprovechado la coyuntura para presentar un plan de reajuste arrastrado por la corriente de EREs que inició Zeta.

Si bien es cierto que la inversión publicitaria ha caído un 30%, Godó es uno de los pocos grupos importantes que no arrastra deudas; de hecho, sólo el año pasado cerró con ligeras pérdidas. Además, en un momento en que la difusión también se está resintiendo, las cabeceras del grupo pasan por un buen momento.

Según los datos de la última oleada del EGM, La Vanguardia registró un incremento de 7.000 lectores respecto a la medición anterior y fue uno de los pocos generalistas que aguantó el tirón. En el caso de Mundo Deportivo tuvo un aumento de 39.000 lectores.

RAC 1, por su parte, también registró incrementos de audiencia mientras que 8tv, el canal del grupo, es un servicio externalizado que apenas supone un coste para Godó.

Echando una vista a estos datos, la Generalitat difícilmente debería dar luz verde al ERE presentado por Godó, cuyo plazo de peticiones expira el próximo lunes. Las condiciones ofrecidas a los trabajadores distan mucho de los casos de Zeta y otros grandes grupos de comunicación.

Precisamente, la semana pasada, varios representantes de comités de empresa de los distintos periódicos catalanes se reunieron con el consejero de Cultura y Medios de Comunicación, Joan Manuel Tresserras, y la consejera de Trabajo, Mar Serna, para analizar las consecuencias de la crisis en el sector.

Poco o nada pudieron sacar en claro los representantes sindicales más allá de un compromiso para la formación. Y es que hasta que la Generalitat, al igual que el resto de gobiernos autonómicos, no empiecen a pedir garantías y dejen de alimentar el pesebre mediático de unos cuantos, mucho nos tememos que continuará esta situación de precariedad.

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