"Llorar no es suficiente"

Masacre en Barcelona: tras la miseria de Garzón, el vómito de la CUP, la sorna de Otegi y el cinismo de Podemos

El líder de IU y socio de Pablo Iglesias no sólo se olvida del islamismo, sino incluso del término ‘atentado' y usa el mismo término que se emplearía en un accidente de tráfico

Masacre en Barcelona: tras la miseria de Garzón, el vómito de la CUP, la sorna de Otegi y el cinismo de Podemos
La furgoneta del terror con Otegi, Garzón y Anna Gabriel. Montaje PD

¿Y de los criminales qué, Pablo? ¿Y de ese Irán que te ha estado pagando la factura del móvil y el programa de La Tuerca durante años?

Estaba cantado y nadie puede sorprenderse. Son los mismos que proclamaron a berridos que España se había ganado a pulso los 192 muertos de los atentados del 11 de marzo de 2004 por tener tropas desplegadas en Irak. Los mismos majaderos que no han firmado el Pacto Antiterrorista.

Los mismos que apoyan a los verdugos chavistas en Venezuela y reciben dinero de los ayatolás que ahorcan homosexuales y lapidan adúlteras.

Tras el atentado perpetrado este 17 de agosto de 2017 en Barcelona, reivindicado por Estado Islámico y que ha ocasionado, hasta el momento, 13 víctimas mortales y 80 heridos, el grupo municipal de la CUP sacó, como no podía ser de otro modo, el preceptivo comunicado.

¿Condenando el fanatismo islámico? ¿Apoyando a las Fuerzas de Seguridad españolas? ¿Pidiendo medidas urgentes?

No; describiendo la bestialidad de La Rambla barcelonesa como una forma de «terrorismo fascista fruto de las lógicas internacionales del capitalismo».

Los zarrapastrosos, que están en plena sintonía con los proetarras de Bildu y cuentan con tres concejales en el ayuntamiento que rige Ada Colau, amplían su nota con un sonrojante mensaje:

«Hay que seguir firmes frente al fascismo, ninguna concesión al terror».

Y por si no habíamos captado que para ellos la condición de fanáticos musulmanes de los asesinos ni siquiera merece una referencia, añaden:

«Rechazamos, también frontalmente, todas las interpretaciones y actuaciones racistas y clasistas que estos hechos desencadenarán con el objetivo de profundizar los procesos de represión y militarización de la sociedad».

El vomitivo comunicado de la CUP es sólo una detalle dentro de la apestosa serie de mensajes que han ido dejando sus amigos, socios y compinches.

Alberto Garzón, que festejo como pocos la abolición de la Doctrina Parot que permitió salir en libertad a decenas de asesinos etarras, se limitaba un hora antes a describir como «atropello» la carnicería de La Rambla.

El líder de IU y socio de Pablo Iglesias no sólo se olvida del islamismo, sino incluso del término ‘atentado‘ y usa el mismo término que se emplearía en un accidente de tráfico.

Eso si, mientras se dedica a estigmatizar en Twitter a los medios de comunicación por publicar imágenes del atentado, olvidando que con ese ‘criterio‘ no tendríamos la foto de la niña del napalm en la Guerra de Vietnam y tampoco las dramáticas estampas de los inmigrantes en las pateras.

En la estela del sectario Garzón van muchos otros, incluido Pablo Iglesias, quien consciente de que la carnicería pone en evidencia su falta de respaldo al Pacto Antiterrorista, intentó cubrirse en las redes sociales escribiendo:

«Muy preocupados por lo ocurrido en la Rambla de Barcelona. Estamos atentos a las fuentes oficiales».

¿Y de los criminales qué, Pablo? ¿Y de ese Irán que te ha estado pagando la factura del móvil y el programa de La Tuerca durante años?

De todo eso, de lo concreto, nada, como tampoco O la alcaldesa Ada Colau o el podemita Iñigo Errejón:

No podía faltar el etarra Otegi, quien ha aprovechado este atentado para declararse «preocupado» y mostrar solidaridad con el conjunto de «los Països Catalans«:

Las víctimas que ahora nos ha dejado el terrorismo yihadista no difieren sustancialmente de las que nos dejaron los compinches de Otegi en el atentado de Hipercor.

Menos mal que aún quedan españoles de verdad, capaces de articular una respuesta rápida y contundente, como ha tenido el Reay Felipe VI:

O dirigentes políticos con la claridad de Rosa Díez, cofundadora de la maltrecha UPyD, quien escribe este 18 de agosto de 2017, viernes de dolor para todos los españoles de bien:

«Llorar no es suficiente. Apelar a la unidad, tampoco es suficiente, porque primero hemos de decidir para qué queremos unirnos. Y no es cierto que, a día de hoy, eso esté tan claro. La unidad de los demócratas solo puede tener un objetivo: derrotar al terrorismo. Derrotar, no es comprender; derrotar, no es dialogar; derrotarles es acabar con ellos».

ALFONSO ROJO

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