El presidente francés sataniza a Vox, pero nadie le ha dicho que son Podemos o los separatistas los que quieren volar por los aires la España constitucional

Luis Ventoso le vuela la cresta al ‘gallito’ Macron por picotear en el corral español y encima metiendo la pata a base de bien

"Resulta incongruente que Macron satanice que Cs hable con Vox mientras acepta encantado las alianzas de su nuevo amigo Sánchez con lo más nocivo para la democracia: la izquierda radical antisistema, el separatismo xenófobo y los proetarras"

Luis Ventoso le vuela la cresta al 'gallito' Macron por picotear en el corral español y encima metiendo la pata a base de bien
Luis Ventoso y Emmanuel Macron

Es muy propio de los franceses eso de mirar a todo el mundo por encima del hombro y dárselas de paternalistas con el resto del orbe mundial. El presidente galo, Emmanuel Macron, ha metido la pata hasta el corvejón metiéndose a hablar sobre lo que sucede en España y afeando a Ciudadanos sus conversaciones con Vox. El inquilino del Palacio del Eliseo parece tocar de oído como Manuel Valls, ese que hará alcaldesa a Ada Colau en Barcelona, cuando se pone a opinar sobre nuestro país y está claro que no le han explicado que si hay partidos tóxicos para la estabilidad de España no son fuerzas como la de Santiago Abascal, sino Podemos o los separatistas.

En su tribuna en ABC este 15 de junio de 2019 explica Luis Ventoso que:

A pesar de su crisis interna, se da la paradoja de que Francia todavía conserva sus ensoñaciones de «grandeur». Con Merkel casi prejubilada, Macron, epítome de gobernante narcisista, aspira a llevar la batuta en Europa. En lugar de centrarse en sus propios y endémicos problemas, el Gobierno galo se permite impartir consejos paternalistas a otros países. En un encuentro con varios medios españoles, entre ellos ABC, representantes del Gobierno de Macron han advertido a Ciudadanos que no debe entenderse con Vox, que ese tipo de acuerdos con la extrema derecha «no caben en la UE». Una vez más, estamos ante el camelo del blanqueamiento de la extrema izquierda (muy galo, por cierto, pues muchos de sus grandes intelectuales zurdos se empecinaron hasta muy tardíamente en una vergonzosa defensa de Stalin, cuando sus horrorosos crímenes contra la humanidad ya eran bien conocidos).

Le aclara a Macron lo que es evidente y le recuerda que es Sánchez, sin ir más lejos, quien pretende reeditar acuerdos con los golpistas, los proetarras y con el partido de Pablo Iglesias:

Resulta incongruente que Macron satanice que Cs hable con Vox mientras acepta encantado las alianzas de su nuevo amigo Sánchez con lo más nocivo para la democracia: la izquierda radical antisistema, el separatismo xenófobo y los proetarras. Es Podemos, y no Vox, el partido que aspira a «derribar el régimen del 78», liquidar la Monarquía parlamentaria, poner coto a la economía libre de mercado y convertir la unidad nacional en una baratija. Es Podemos, y no Vox, el partido que sale en defensa de la hedionda narcodictadura venezolana. Es su líder, y no el de Vox, quien cobra de la teocracia iraní. ERC, que acaba de brindar su apoyo de nuevo a Sánchez, organizó un golpe de Estado en 2017 y su meta declarada es romper España. Bildu son los herederos políticos de una banda terrorista. ¿Son socios válidos?

Y le remata con una gran verdad:

Macron, como Valls, toca de oído cuando habla de España. Y desafina. Sobra también, por supuesto, su pomposo aire de superioridad. A día de hoy, tal vez sean los españoles quienes podrían dar algún consejo a los franceses sobre cómo espabilar en un mundo nuevo.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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