LA ESCRITORA PODEMITA VOMITA BILIS EN 'EL PAÍS'

Una reventada Almudena Grandes arroja mierda contra la ‘casi alcaldesa’ Villacís y alecciona a Sánchez en la venganza

"Sánchez no puede ni rozarse la ropa con ninguno de los tres miembros de esa unidad de destino en lo universal que ha resucitado el fascismo en España"

Una reventada Almudena Grandes arroja mierda contra la 'casi alcaldesa' Villacís y alecciona a Sánchez en la venganza
Almudena Grandes, Pedro Sánchez y Begoña Villacís, un extraño trío. PD

Bajo título ‘Peste’, Almudena Grandes no podría haber definido mejor su trabajo para ‘El País’ de este 17 de junio de 2019. 

La escritora podemita vomita bilis sobre el papel que le envió al diario progre con su última columna, un alegato y un auténtico aleccionamiento para que Pedro Sánchez tenga muy presente el odio en sus futuros pactos de gobierno. ¿Se le ha ido la olla a Almudena Grandes o sólo está pasando por un mal momento?

Así, como lo leen, Almudena Grandes revela lo que ella cree un secreto, que Carmena y Pepu Hernández le ofrecieron la alcaldía a Villacís para que VOX no entrara a tocar poder en Madrid, para después terminar de escupir contra todo lo que le parece mal, y exigirle venganza al presidenciable de la nación, Pedro Sánchez.

No se lo pierdan:

Cuando me lo contaron me pidieron que no lo difundiera, pero hoy tengo la obligación de hacerlo. Dos días después de las municipales, Villacís, la oscura vicealcaldesa de Almeida, podría haber sido alcaldesa de Madrid. Más Madrid y el PSOE le ofrecieron sus votos para que el PP no trajera a Vox de la mano a las instituciones madrileñas. 

Y ahora, el vómito:

Ciudadanos no aceptó, ni siquiera consideró la oferta con detenimiento. Ya habían elegido formar parte de un Gobierno que nadie debería llamar de centroderecha, porque el centro no se ve por ninguna parte. En Madrid va a gobernar la derecha con la extrema derecha. 

El PSOE debe renunciar de una vez por todas al hipotético apoyo de Ciudadanos, que no solo es un leal escudero, el mozo de espadas del PP, sino que se ha convertido, además, en el trampolín que necesitaba la extrema derecha para ocupar una parcela de poder. La condición de la peste es contagiar, y quien se asocia con un apestado, se apesta. El cordón sanitario entre PSOE y Ciudadanos tiene que conservar su vigencia, pero en dirección contraria. Sánchez no puede ni rozarse la ropa con ninguno de los tres miembros de esa unidad de destino en lo universal que ha resucitado el fascismo en España. 

El final del artículo es lapidario y describe a la perfección el odio que siente la señora Grandes:

Y no sé si alguien leerá esta columna en cualquier otro país de Europa, pero la verdad es que me encantaría.

Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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