LOS BAJOS INSTINTOS DEL FEMINISMO MEDIÁTICO

La marabunta mediática feminista sale de cacería tras la sentencia de ‘La Manada’ disparando con tuits de Podemos

La visceralidad de los medios llega al ridículo con el linchamiento de los medios al abogado

La marabunta mediática feminista sale de cacería tras la sentencia de 'La Manada' disparando con tuits de Podemos

Apenas habían pasado unas horas de la sentencia condenatoria contra ‘La Manada’ que tanto ha tranquilizado cuando en El País aparecía la tribuna de análisis de Nuria Labari en la que acusaba sin reservas a los abogados de los condenados de ser ellos, también, miembros de ‘La Manada’.

Ridículo argumento según el cual el abogado de un terrorista es otro terrorista o el abogado de un maltratador es cómplice del maltrato. En ElDiario.es, en Publico.es, hasta en la web del diario deportivo Marca se leían críticas y ataques al abogado por defender la versión de los hechos de sus clientes cuando esa es, precisamente, la obligación de un abogado, defender la versión de los hechos.

En ElPlural se reprochaba que el abogado se plante recurrir al constitucional “¡No se da por vencido!”. ¿Acaso no sabe el digital de Angélica Rubio que el abogado hará lo que decidan sus clientes? Si los acusados quieren recurrir, el abogado recurrirá, y si deciden no lo hacerlo, no lo harán, el letrado se limita a representarles, que es su obligación.

Desde El Mundo Lucía Méndez, que ya había venido a sostener hace unos meses que los abogados que cuestionaran la versión de la demandante ya era un violador más, volvía a escribir algo parecido el sábado, algo más contenida, pero volviendo a decir que la defensa “había faltado al respecto” a la denunciante por cuestionar su versión. Cuando, precisamente, esa es la obligación de un abogado de parte, defender la versión de la parte que representa él, y cuestionar la versión de las otras partes.

Una vez más se hace real la escena plasmada por Harper Lee en su libro ‘Matar a un Ruiseñor’ en el que un abogado es linchado por un pueblo por aceptar la defensa del ciudadano negro al que todo el pueblo considera culpable de un crimen contra una menor. No se trata de defender a Agustín Martínez, cuyo tono bravucón es bastante diferente al del sosegado Atticus Finch, sino de defender al extraviado sentido común. ¿No se dan cuenta todos los detractores del abogado de que si este no hubiera existido la sentencia del Tribunal Supremo carecería de fiabilidad porque, sin derecho a la defensa no hay justicia?

La habitual crítica contra los ‘juicios paralelo’ de los medios tan presente en otros casos de crónica negra no ha existido en el “caso Manada”. Hubo sentencia mediática aplicada al abogado, al juez discrepante y hasta a la juez que les dio permisos penitenciarios durante la instrucción.

¿Y cuál era la motivación de estos medios? ¿Cuál es el mejor “bajo instinto” de la tele? Sentar a un villano en plató (o conectar con él) para “enfrentarse a él”. Así la gente lo ve y lo odia desde su casa y el tertuliano/tertuliana, al enfrentarse al villano, pasa a ocupar el papel de “héroe” o “heroína” del pueblo escupiéndole cuatro frases con las que tratar de humillarle. Y como no podían hacerlo con los criminales, pues lo hacían con su abogado.

No, tertulianeros y tertulianeras, remangarse y gritar “machista” a Agustín Martínez no os convierte en héroes ni heroínas de nada. No habéis salvado el mundo por gritar ‘machista’ a un abogado por hacer su trabajo ante el aplauso del público del plató. Sólo habéis alimentado un poco el show, y los instintos bajunos de buena parte de la audiencia, y poco más. Se hace extraño que estos ‘héroes’ y ‘heroinas’ de los medios no sean más sinceros y pidan abiertamente que se suprima la figura del ‘abogado defensor’ para violadores y maltratadores, que es lo que vienen insinuando.

Hoy, los que creemos en el sistema judicial ya podemos hablar claramente de ‘víctima’ (y ya no de ‘denunciante’) y de ‘violadores’ culpables a los condenados (y no ‘presuntos’, como hasta ahora). Podemos celebrar que encarcelen a esa pandilla de violadores durante 15 años – y desear que causen un efecto disuasorio sobre otros violadores potenciales – gracias a la sentencia justa, tras un juicio justo en la que han estado representadas todas las partes, sus argumentos y sus versiones y todas ellas con su representación legal a través de sus abogados, gracias a todos ellos podemos hablar hoy de justicia.

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Autor

Juan F. Lamata Molina

Apasionado por la historia en general y la de los partidos políticos y los medios de comunicación en particular.

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