LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

Pablo Iglesias no aprende ni a la de cinco: el del casoplón vuelve a hacer el oso ante un Pedro Sánchez dispuesto a hacer picadillo a Podemos el 10-N

El Mundo: "Pedro Sánchez ha decidido degradar el trámite de investidura a un vulgar culebrón al que el conjunto de la ciudadanía asiste con una mezcla de hartazgo y enojo"

Pablo Iglesias no aprende ni a la de cinco: el del casoplón vuelve a hacer el oso ante un Pedro Sánchez dispuesto a hacer picadillo a Podemos el 10-N
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Si no fuera porque el asunto es muy serio como para tomárselo a broma, invitaríamos este 10 de julio de 2019 a nuestros lectores a que hicieran sus apuestas para ver si tendremos que ir o no el próximo 10 de noviembre de 2019 a una repetición electoral.

Quienes lo tienen muy claro son columnistas y editorialistas de la prensa de papel que creen que Pedro Sánchez está mareando a Podemos para que los de Pablo Iglesias acaben malogrando en verano la investidura del candidato socialista y así este tener la justificación para convocar a los españoles a las urnas dentro de tres meses, a mes y medio de las Navidades de 2019.

El editorial de La Razón considera que visto el panorama tras la reunión de Sánchez con Iglesias, o hay un acuerdo in extremis o ya podemos ir preparándonos para nuevas elecciones el 10 de noviembre de 2019:

Sánchez nunca ha creído en esta alianza y sólo la considera un instrumento para continuar en La Moncloa. Es lógico, por lo tanto, que Iglesias haya puesto encima de la mesa querer una vicepresidencia para él, algo inalcanzable, que de por sí indica la poca fe del líder de Podemos en formar parte en un Gobierno de coalición. Otra cosa es este nuevo tipo de alianza en la que el socio principal quiere ocultar avergonzado a quien le está facilitando el Gobierno, lo que rebela la absoluta inconsistencia de esa mayoría. El pecado original viene de una moción de censura que se ha convertido en un desastre político. Tal y como quedaron las cosas ayer tras la reunión de Sánchez e Iglesias, puede decirse que la investidura será un fracaso y sólo se vislumbra un acuerdo de legislatura «in extremis» o elecciones el próximo 10 de noviembre, lo que sólo serviría para ahondar la crisis de Unidas Podemos.

Antonio Martín Beaumont observa una situación terrible para Podemos en el caso de que al final no haya presidente el 23-25 de julio de 2019:

Tras el fracaso de la cita de ayer, el agit-prop de La Moncloa ha activado una «seria advertencia»: o hay investidura en la votación del 23 o habrá urnas en noviembre. Seguramente, se trata de contrarrestar esa «especie» con la que Iglesias y Montero tranquilizan a sus bases, de que si no hay gobierno en julio, lo tendremos en septiembre. Habrá que ver si, para entonces, el líder de Podemos no está convertido en picadillo.

Álvaro Martínez, en ABC, ve también factible la posibilidad de unas elecciones que le convendrían más a Sánchez que a Iglesias:

Fue noticia de portada de ABC a finales de junio que Iván Redondo, fontanero mayor en La Moncloa, andaba susurrándole al oído al jefe la teoría de que, con 123 diputados, lo mejor para Sánchez era ir a unas nuevas elecciones para hacer fosfatina a Podemos, un partido claramente crepuscular en el que solo le ha ido bien a su líder, que aunque siga sin rascar poder al menos se ha mudado de un pisito en Vallecas de cincuenta metros cuadrados a un chaletón con piscina, jardín con cabañita y vigilancia pagada por el Estado español en Galapagar. Al final el progresismo va a ser eso. Con la sesión de investidura convocada para el lunes día 22, el nuevo intento negociador de Sánchez e Iglesias de ayer volvió a terminar como el rosario de la aurora.

El editorial de El Mundo dice que Sánchez ha convertido el intento de investidura en un verdadero culebrón:

Pedro Sánchez ha decidido degradar el trámite de investidura a un vulgar culebrón al que el conjunto de la ciudadanía asiste con una mezcla de hartazgo y enojo. Desde que recibió el encargo del Rey para formar Gobierno, el líder socialista no ha hecho los esfuerzos necesarios para cumplir este mandato. Al contrario. Ha decidido parapetarse en una parálisis impropia de un candidato que aspira a llegar a la sesión de investidura con los apoyos necesarios. De ahí deriva el fútil e hipócrita empeño en pedir la abstención a PP y Cs mientras da vía libre a la alianza de los socialistas con todo tipo de nacionalismos, incluido el de los herederos políticos del terrorismo. De ahí que haya convertido las entrevistas oficiales en La Moncloa en una pasarela estéril para ahormar una mayoría parlamentaria. Y de ahí que los contactos con Podemos no hayan fructificado.

Raúl del Pozo acusa a Pablo Iglesias de haber vuelto a hacer el primo con Pedro Sánchez:

Pablo Iglesias no creía que Pedro Sánchez fuera tan irresponsable como para llevarnos a una nuevas elecciones, pero después de que ayer hiciera el oso –o el canelo– por quinta vez, está convencido de que Sánchez es capaz de imponer un Gobierno de partido único y de ir llamando a elecciones hasta que él las gane. Pablo no sabía que estaba burlando con un truqueras que ahora va filtrando que le exigía la Vicepresidencia del Gobierno y que nunca le ofreció ministerios. El PSOE sigue sin querer gobernar con los comunistas aunque, como Pablo, se pongan la piel de cordero y renuncien a su programa.

El editorial de El País, sin dar nombres, culpa a Podemos, PP y Ciudadanos de bloquear la investidura de Sánchez:

La inestabilidad política es quizá el elemento más dañino para el crecimiento económico y la prosperidad, en tanto que impide la aplicación de decisiones urgentes y cierra el paso a la elaboración de las medidas imprescindibles para imponer las reformas necesarias. Cuando se bloquea la formación de un Gobierno incluso a partir de los pasos políticos previos para ello, como la investidura, se inflige daño a las instituciones, porque se favorecen las dudas sobre su idoneidad y eficacia. Al mismo tiempo, se priva a los ciudadanos, a las instituciones internacionales y a los inversores de la confianza mínima para el funcionamiento de un país. La predecibilidad es el núcleo de la confianza, y más de la confianza económica.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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