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El golpista fugado Puigdemont comparte mesa y mantel con una etarra que asesinó a un militar de un tiro en la nuca

Natividad Jáuregui está acusada de haber cometido más de cinco asesinatos

El golpista fugado Puigdemont comparte mesa y mantel con una etarra que asesinó a un militar de un tiro en la nuca

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, prófugo en Bélgica, cenó el 9 d ejulio de 2019, como amigo e invitado, en casa de la etarra Natividad Jauregi, acusada por la Audiencia Nacional de haber asesinado con un tiro en la nuca al teniente coronel Ramón Romeo Rotaeche y de tener relación con otros cinco asesinatos. El encuentro se produjo en Gante, horas después de que el Tribunal de Estrasburgo condenase a Bélgica por haber negado la entrega de la terrorista a España.

A esa cena, según publica ‘El Mundo’, también asistieron, además del ex presidente de la Generalitat, varios acompañantes de Puigdemont y el abogado Paul Bekaert, el hombre que consiguió que los tribunales belgas negasen en su día la entrega de la terrorista a los tribunales españoles, que lleva defendiendo a etarras desde hace 30 años y que ha asumido también parte de la defensa del político catalán.

Puigdemont, que sigue reclamando para sí un lugar preeminente como representante de Cataluña y hace valer en su refugio de Waterloo su cargo como ex president, no parece tener mayores escrúpulos políticos ni personales a la hora de elegir a sus compañeros de viaje: una terrorista, un abogado de terroristas cuya línea de defensa siempre ha sido poner en duda el sistema democrático español, un huido por enaltecimiento, además de sus contactos con la extrema derecha belga –Tom Van Grieken, el líder de los ultranacionalistas flamencos, asistía a sus actos e hizo público reiteradamente su respaldo a los independentistas catalanes–, son algunos de los respaldos que se ha buscado mientras continúa su campaña internacional.

La terrorista Natividad Jáuregui es la etarra a la que protege y cobija desde 2013 Bélgica, donde lleva una vida de apariencia normal y gestiona una empresa de cátering. Ella, la que realizó el disparo en la nuca, nunca ha sido juzgada.

Jauregi entró en ETA como miembro de un comando legal en 1978 con 20 años y poco después pasó a ser del comando Vizcaya, un grupo al que se le atribuyen al menos seis asesinatos en menos de un semestre: los de José Luis Raimundo Moya, Francisco Francés Garzón, José Olaya de la Flor, Manuel Sánchez Borrallo, Magín Fernández Ferrero y Ramón Romeo Rotaeche.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha condenado esta semana a Bélgica precisamente por no colaborar con España en la entrega de la etarra.

Los magistrados de Estrasburgo consideran que la posición de Bélgica —que alegó que había un riesgo de que la terrorista fuera torturada en España— no está justificada y carece de base factual. Este tribunal no tiene capacidad para reiniciar el proceso, pero la Fiscalía de la Audiencia Nacional estudiará las opciones para volver a reclamar a la etarra, de la que no se olvida la Justicia española.

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