No se podría resumir mejor. Está claro que, entre dos bandos enfrentados, hay opiniones diferentes y seguramente irreconciliables. La diferencia es cómo, en democracia, ejercen unos y otros la tolerancia.
A Pilar Gutiérrez, por el hecho de ser conocida como la mujer más franquista de España, se le ha colgado el San Benito de intolerante, fascista y todos esos pecados, que tan bien se les da lanzar a las filas de la izquierda.
Lo que ocurre es que, en el programa de ‘Todo es mentira’, por donde pululan (presentar es otro cantar, y además ha rimado) auténticos progresistas como Marta Flich, Antonio Castelo… y otros tantos que han entrado en verano y a los que no tenemos el disgusto de conocer, Gutiérrez les ofreció una lección gratis de democracia: «A mí tampoco me gustan muchas cosas de las que decís vosotros, pero me aguanto».