EL COLUMNISTA DE ‘EL MUNDO’ RECUERDA LA POLÍTICA DE ESTADO RESPECTO AL FEMINISMO

El estacazo definitivo de Gistau al inquisitorial #MeToo por el caso Plácido, y de paso a las bobadas de Carmen Calvo

"El #MeToo, que podría haber servido para corregir abusos de posiciones de dominio, terminó transformándose en una pistola láser de La Guerra de los Sexos"

El estacazo definitivo de Gistau al inquisitorial #MeToo por el caso Plácido, y de paso a las bobadas de Carmen Calvo
Carmen Calvo, Plácido Domingo y David Gistau. PD

El caso del tenor Plácido Domingo, tristemente célebre este agosto de 2019 por varias acusaciones en cadena de abusos sexuales que después han acabado disueltas como un azucarillo, ha otorgado una nueva dimensión al movimiento #MeToo.

Lo explica a la perfección David Gistau en ‘El Mundo’ este 18 de agosto de 2019, apenas un día después de que Salvador Sostres hiciera algo parecido en ABC. «Todos los hombres blancos y libres somos Plácido»

Cómo ha cambiado la vaina en apenas unos días y con este caso de Plácido, basado en una serie de denuncias anónimas, que no se pueden comprobar y por ello sin recorrido en tribunales…

Gistau explica en su columna Esta semana toca arrojar al pilón a Plácido Domingo, cómo el movimiento que un día pudo tener una utilidad formidable se ha vendido a una causa llena de odio:

Estábamos convencidos de que la exoneración de Kevin Spacey, así como de otros que vieron cómo la maledicencia dejo su reputación tan lastimada como el rostro del púgil en reposo, constituiría un agitador de conciencias acerca de la impunidad con la que han operado las extensiones inquisitoriales del #MeToo.

También hay linchadores que no actúan por miedo, sino por subirse a esa ola, la feminista, que se ha convertido en un espacio moral controlado por la izquierda, perfecto para sentirse en la parte correcta de la historia. Así, el #MeToo, que podría haber servido para corregir abusos de posiciones de dominio y cambiar en ese sentido muchos años de perniciosas relaciones sociales que nadie cuestionaba culturalmente, terminó transformándose en una pistola láser de La Guerra de los Sexos, que anhela consagrar la idea de que el hombre es el predador natural de la mujer.

Pero algo ha cambiado en este caso de Plácido, como señala Gistau, “algunas óperas, como la de Salzburgo, se negaron esta vez a cancelar. Y fluyeron, más que nunca, artículos y opiniones cuestionando la infalibilidad del #MeToo, un «basta ya» que habría sido impensable hace pocos años.

Y de paso le mete un bestial zarpazo el periodista al Gobierno de Sánchez sobre este respecto, encabezado y personalizado en la figura de Carmen Calvo:

Lo que ha ocurrido es impresionante: de pronto, hubo quien se atrevió a dudar de que la mujer siempre tiene razón cuando acusa a su bestia, el hombre. Creencia ésta que el Gobierno de Carmen Calvo asumió como verdad revelada y política de Estado; y el órgano global, como línea editorial de las salmodias emitidas por megafonía 24 horas al día.

Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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