Víctor Entrialgo

En busca del presente

En busca del presente

La frase cualquier tiempo pasado fue mejor no es necesariamente verdad, más que en aquello que la vida tiene de experiencia de pérdida, pero sí demuestra la dificultad de los humanos para atrapar el instante y el tiempo presente, aunque sea en vacaciones, para vivirlo intensamente.

La balsa de Homero es un avión atestado de turistas no todos acostumbrados y luego una patineta de pedales, náufrago hasta llegar a  Itaca y después atormentado por fuertes pesares: prendado de la ninfa Calipso no le es posible volver a buscarla porque no hay suficientes conexiones ni vuelos directos.

La intensidad, la concentración precisa para vivir cada momento o cada día de nuestra Odisea veraniega, depende de las emociones que nos muevan y las energías que pongamos en lo que hagamos, junto a la señales que en cada momento emita el cuerpo que lo experimente. Pero la intensidad del tiempo depende sobre todo de las ilusiones.

Vivir se hace hacia adelante y esas ilusiones que empujan nuestros proyectos son el Céfiro con el que conducimos nuestra balsa por el piélago de nuestro presente.

Pero para intentar, siempre intentar, atrapar esporádicamente el tiempo presente nos falta la magdalena. La que mojada en el café trae a la superficie de la consciencia los vívidos recuerdos del pasado, a veces muy reciente, los detalles importantes o los aparentemente nimios pero grabados en la memoria por alguna razón emocional que sirve para alimentar nuestro presente y que Proust trata de descubrir mientras narra.

Se avecinan dificultades sin fin a traves del anchuroso mar en el pais de los lotófagos hasta regresar junto a su fiel Penélope, pero el hombre de multiforme ingenio se dispone a salvarlas, en busca del presente.

Víctor Entrialgo

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