POLITICOS, PERIODISTAS, REDES SOCIALES Y LA TIRANÍA DE LO POLITICAMENTE CORRECTO

Este es Robert Foster, el político estadounidense que se niega a quedarse a solas con una periodista

Este es Robert Foster, el político estadounidense que se niega a quedarse a solas con una periodista
La periodista Larrison Campbell y el candidato republicano Robert Foster. PD

Tal como se está poniendo el panorama y con el auge que han tomado movimientos como el #MeToo -‘Yo también’-, y los apóstoles de la correcicón política, dejará de parecer raro dentro de poco y se convertira en habitual.

Ocurrió hace algo más de un mes, pero el candidato republicano a gobernador de Mississippi rechazó ser entrevistado por una reportera a no ser que fuera acompañada por un colega hombre.

Larrison Campbell, de 40 años, dijo que había pedido acompañar durante 15 horas a Robert Foster para cubrir un día en su campaña, pero su petición fue rechazada por ser mujer.

Foster explicó que estaba actuando por precaución y que no quería levantar sospechas sobre su matrimonio.

«Esta es mi camioneta, y en mi camioneta seguimos mis reglas».

Robert Foster y Larrison Campbell, con la mujer del político en medio.

Eso le dijo a la cadena estadounidense CNN y debía haber añadido que se ‘cagaba’ de miedo sólo ante la posibilidad de que una mujer -periodista, secretaria o colega- puediera un buen día acusarle de haberse propasado o propuesto algo indecente.

Durante su entrevista con CNN, el candidato a gobernador de 36 años hizo referencia a su religión, argumentado que había hecho un voto a su esposa de no estar a solas con alguien del sexo opuesto.

También citó al fallecido evangelista Billy Graham, quien dijo que no pasaba tiempo a solas con ninguna mujer que no fuera su esposa, al igual que el vicepresidente Mike Pence.

«Antes de nuestra decisión de lanzar la candidatura, mi esposa y yo nos comprometimos a seguir la «Regla de Billy Graham», que consiste en evitar cualquier situación que pueda provocar sospechas o comprometer nuestro matrimonio. Lamento que la Sra Campbell no comparta estos puntos de vista, pero mi decisión fue por respeto a mi esposa».

Eso escribió Foster en Twitter.

«La percepción es una realidad en este mundo, y no quiero dar a nadie la opinión de que estoy haciendo algo que no debería estar haciendo».

El movimiento #MeToo
Foster dijo que después del movimiento #MeToo, «los hombres están bajo ataque todo el tiempo».

«No me voy a permitir que me pongan en una situación con una mujer en la que puedan hacer una acusación contra mí, sin la presencia de otra persona».

Cuando se le preguntó si permitiría la entrevista con un hombre, Foster dijo que lo haría, y agregó:

«Me mantengo en mi posición».

Campbell, que ya entrevistó a Foster en numerosas ocasiones, insiste en que la decisión es sexista.

Argumentó que si se esperaba que ella siguiera sus reglas en su camioneta, debería ser el candidato quien proporcionara al acompañante masculino.

Pero Foster dijo que su equipo de campaña es demasiado pequeño en este momento como para proporcionar esa asistencia.

«Lo que se está diciendo aquí es que una mujer es primero un objeto sexual y luego una reportera», argumenta, sin mucho éxito, Campbell.

La reportera preguntó al candidato cómo podía decirle a los votantes que sería un buen gobernador si no podía estar solo en una habitación con una mujer, haciendo referencia a las numerosas mujeres que forman parte del personal en la oficina del actual gobernador.

Foster dijo que podía lograrlo dejando la puerta abierta o teniendo gente en la habitación contigua, pero que el viaje en el vehículo de campaña durante 15 horas era una situación diferente.

El debate sobre la decisión del candidato republicano atrajo una atención renovada al sentimiento de que los hombres se sienten incómodos estando solo con mujeres.

Hace dos años, el vicepresidente Pence ocupó los titulares cuando resurgió un comentario que hizo en 2002, cuando declaró que nunca comería solo con una mujer que no sea su esposa y que no asistiría a los eventos donde haya alcohol sin ella a su lado.

Algunos sostienen que la práctica es una cuestión de profesionalismo en el lugar de trabajo, mientras que los críticos la tachan de sexista e injusta con las mujeres en entornos profesionales.

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