EL PERIODISTA DENUNCIA PREVENTIVAMENTE A LOS 'APROVECHATEGUIS' QUE QUIEREN SACAR TAJADA DE LA MEMORIA DEL ARTISTA

Losantos vaticina un festival del morbo tras la muerte de Camilo Sesto con paseos de su hijo por las teles

"Recluido en su chalé, coleccionó sinsabores, trasplantes fallidos, achaques y asaltos de rumoreo chaperil"

Losantos vaticina un festival del morbo tras la muerte de Camilo Sesto con paseos de su hijo por las teles
Federico Jiménez Losantos y Camilo Sesto.

Federico Jiménez Losantos no solo tiene buen ojo para el análisis político, sino también para las cosas del mundillo más superficial, el del chumineo y el folclore.

Este 14 de septiembre de 2019, en las páginas de ‘La Otra Crónica‘ (El Mundo), el también director de ‘Es la Mañana de Federico‘ (esRadio) comenta la muerte del cantante Camilo Sesto y se teme lo peor en cuanto a que se produzca una romería mediática en la que se intente sacar toda clase de trapos sucios sobre la vida que llevó el artista alicantino:

Poco antes de apagar la banda sonora de este aperreado mundo, Camilo Blanes, más conocido como Camilo Sesto, envió a uno de los poquísimos amigos que le quedaban este Whatsapp: “Mientras mi música no muera, yo no moriré y viviré en todos aquellos que me llevan en su corazón, al que pude entrar a través de mi música”. Es lo más parecido a un auto-obituario y a una profecía. Al morir joven, aunque con la salud muy deteriorada, muchos han recordado a aquel genio capaz de producir, componer letra y música, grabar e interpretar tantísimas canciones que fueron éxitos mundiales: ¡75 millones de discos vendidos! Y algunos se han enterado de que esa Melancolía que arrasa en los karaokes es de un tal Camilo Sesto. Descanse en paz. Y que su música suene siempre.

Comenta Losantos que el éxito profesional no fue parejo al de su vida social:

Camilo arrasó en los 70, se retiró, compuso para otros grandes como Julio Iglesias, volvió y volvió a arrasar en los 80 con su ¡Perdóname!, volvió a retirarse, colaboró con grupos más modernos como Fangoria, grabó el Camilo sinfónico y hasta perreó con el horrible Mola mazo. Sin embargo, sus últimos años -ha muerto con 72- fueron los de un largo desistimiento de cualquier vida social.

Y pronostica un espectáculo en los programas que se revuelcan en lo más fétido de la cloaca corazonera:

Recluido en su chalé, coleccionó sinsabores, trasplantes fallidos, achaques y asaltos de rumoreo chaperil. Lo peor fue la ruptura con su hijo Camilo, que es su vivo retrato. Le han tenido que prestar dinero para venir al entierro, pero, apenas aterrizar en España, se presentó con su madre en la casa familiar, desalojó al personal, y, a la espera de que se abra un testamento cuyo filón son los derechos de autor, veremos a madre e hijo por los platós de televisión. Salvando el bolsillo.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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