ARTÍCULO EN LA RAZÓN

Ussía descarrila a los ‘genios’ de Renfe por meter por narices a sus pasajeros el libro de Sánchez: «Es una porquería literaria»

"El libro de Lozano con la cara de Sánchez, que por obligación profesional tuve que leer hasta la página 7, más que un libro es un delito editorial"

Ussía descarrila a los 'genios' de Renfe por meter por narices a sus pasajeros el libro de Sánchez: "Es una porquería literaria"
Alfonso Ussía y el libraco de Pedro Sánchez.

Alfonso Ussía se ha quedado patidifuso, como muchos españoles, al comprobar que la selección cultural con la que Renfe está obsequiando a sus pasajeros en los trenes de larga distancia. El libro que le pone trempante es el de Pedro Sánchez, ‘Manual de Resistencia‘ y este 18 de septiembre de 2019, en La Razón, ajusta cuentas con los responsables de la empresa ferroviaria:

Me entero del gran esfuerzo cultural de Renfe. Reparten libros entre los viajeros para distraer con la sana lectura sus trayectos de largo recorrido. Catorce títulos de obras inmortales. Entre las joyas literarias elegidas destaca el «Manual de Resistencia» de Pedro Sánchez. Lo escribió su enchufada mayor del Reino, la periodista Irene Lozano, en la actualidad directora de lo que fue «Marca España», que ahora se llama de otra manera. Pedro Sánchez puso la cara para aparecer en portada e Irene Lozano escribió el libro.

Asegura que el responsable del área cultural de Renfe poco menos que ha descarrilado:

Ignoro quién es el director cultural de Renfe, pero sin duda alguna es persona de lectura menguada. El libro y el tren se combinan a la perfección. Contaba el inolvidable Santiago Amón que un amigo suyo de Palencia tomó el tren que cubría el trayecto de Madrid a Cádiz. Para aligerar el viaje, compró en la librería de la estación «Los Hermanos Karamazov» de Fiódor Dostoievsky. Llegó con tiempo a la estación haciendo caso omiso a la inteligente recomendación de Chesterton. «La mejor manera de subir a un tren es llegando tarde al anterior». Un admirador de Antonio Mingote, al verlo acceder al sudexpreso de Málaga, años ha, subió al vagón, le pidió un autógrafo y le dio charlita. Tanta charlita que el tren arrancó. Se despidió de Antonio de esta manera: -Bueno, don Antonio, buen viaje y gracias por todo, pero voy a perder el andén. Vuelvo al amigo palentino de Amón. El Talgo Madrid-Cádiz por la antigua vía necesitaba casi seis horas para alcanzar la Tacita de Plata, la Novia del Aire.

Se detenía en muchas estaciones, entre ellas la de Espeluy, en la provincia de Jaén. Jamás un viajero bajó del tren o lo tomó en Espeluy, pero se detenía. Al llegar, al fin, a la estación de Cádiz, el culto lector palentino había leído 328 páginas de los «Hermanos Karamazov», y le faltaban para terminar la novela 389. Entonces compró el billete de vuelta para Madrid y terminó el libro a la altura de Aranjuez. La ventaja del libro no escrito por Pedro Sánchez pero cobrado por Pedro Sánchez, es que se despacha de pe a pa en el AVE a Sevilla antes de alcanzar – según se va a Andalucía, a la derecha-, el Planetario. Entonces, el amable personal de Renfe pregunta a los viajeros: -¿Desea un libro de verdad?-. Y la víctima responde: -Prefiero el paisaje-.

Insiste en que no entiende los motivos que le han llevado a Renfe a elegir ese libro:

Pero sorprende que Renfe haya considerado que el libro escrito por Irene Lozano merezca figurar en esa selección caprichosa y opuesta frontalmente con la literatura. Ese libro es una porquería, una gamberrada literaria, una estafa. Para hacer la pelota a Sánchez existen otros métodos y acciones que no atenten contra la supuesta inteligencia de los clientes de Renfe. Oído al parche, o mejor, atentos a la sugerencia. Si los tarritos de mermelada, los azucarillos o las bolsitas de sal de los desayunos llevaran estampada la carita de Sánchez, nadie protestaría. En las naciones democráticas occidentales es muy habitual esa costumbre. La norma se ha quebrado en el Reino Unido, porque la cabeza de Boris Johnson no cabe en los azucarillos, pero se trata de una excepción. Cosas de los ingleses. Pero inducir a la lectura con el libro de Irene Lozano con Sánchez en la carátula se me antoja de muy mal gusto por parte de Renfe, compañía que amo por los muchos viajes en tren que acumula mi vida. Un trayecto en tren es siempre un acercamiento al romanticismo, siempre que en el asiento contiguo no viaje un pelmazo del AVE o una mujer enamorada que termina de romper con su novio y se lo cuenta a una amiga desde Ciudad Real a Almodóvar del Río.

Y sentencia con mucha retranca:

Porque el libro de Lozano con la cara de Sánchez, que por obligación profesional tuve que leer hasta la página 7, más que un libro es un delito editorial. Hace años en Iberia, en los vuelos de larga duración, se ofrecía a los pasajeros de Preferente y Primera Clase una selección de títulos más o menos acertados. Después de un tiempo prudencial, sólo quedaba en sus estanterías el libro de Juan Benet «Herrumbosas Lanzas», que firmé en un vuelo Madrid-Moscú suplantando a Benet a unos diez japoneses a los que Antonio Burgos y Pepe Oneto engañaron como a chinos. Gran éxito de Benet. Pero lo de RENFE se sale de la órbita del peloteo. En fin, que viajaré en avión o en coche, por si las moscas.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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