LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

El ‘doctor insomnio’ debió tomarse un diazepam el día que se encamó con los golpistas de ERC para echar a Rajoy de La Moncloa

Luis Ventoso: "Sánchez está intentando hacer aquello que Abraham Lincoln consideraba un imposible, 'engañar a todo el mundo todo el tiempo'"

El 'doctor insomnio' debió tomarse un diazepam el día que se encamó con los golpistas de ERC para echar a Rajoy de La Moncloa
Sánchez, el hombre al que los golpistas de ERC no le quitaban el sueño.

Hay que reconocerle a Pedro Sánchez el ‘mérito’ de provocar la carcajada con sus improvisaciones y sus cambios de guion. El problema de fondo es que el presidente en funciones no lidera una comunidad de vecinos, sino los designios de un país de cerca de 50 millones de habitantes y soltar por la boca que Podemos le hubiese producido insomnio de haberlo tenido en el Ejecutivo es, cuando menos, una broma de mal gusto.

De hecho, tribunas y editoriales de la prensa de papel le afean este 21 de septiembre de 2019 sus palabras y le recuerdan con hechos que tiene unos problemas de sueño muy particulares y muy selectivos:

El editorial de ABC le dice claramente a Sánchez que el insomnio que tendría con Podemos no se lo aplica a gobiernos autonómicos:

Ahora incurre en un falseamiento doloso de su trayectoria más reciente, porque él y su partido no han dudado en pactar en gobiernos autonómicos y municipales con quienes súbitamente les quitan el sueño. El argumento previsible de la factoría de Ferraz es que no es lo mismo La Moncloa que Barcelona, La Rioja o la Comunidad Valenciana, pero sucede que sí es el mismo Podemos en todos los casos, defendiendo el derecho a la autodeterminación, la existencia de «presos políticos», la inocencia de los matones abertzales de Alsasua y los ataques a la Corona. El Sánchez que espetaba a Rajoy que la responsabilidad de no tener investidura es de quien no tiene mayoría hoy se dedica a crear culpables de no haber querido ser presidente de Gobierno con los mismos votos que aceptó para echar al expresidente del Partido Popular.

Luis Ventoso, en ABC, no duda un ápice en adherirse a la valoración que de Pedro Sánchez hace Pablo Iglesias:

Septiembre de 2019, se aproximan unas nuevas elecciones. Sánchez y su Rasputín de cabecera han llegado a la conclusión –cierta– de que los votos se pescan en el centro (algo que también está aprendiendo Casado). Así que el eventual presidente aparece en la tele al rojo vivo en tono moderado y contrito, y en una entrevista a la carta fustiga a los separatistas y los comunistas de Iglesias y explica que si tuviese a Podemos en su Gobierno «no podría dormir de noche».

Por primera vez he de reconocer que concuerdo de pleno con una valoración del hacendado de Galapagar, quien ha calificado el comportamiento de su exsocio tachándolo directamente de mentiroso. Sánchez está intentando hacer aquello que Abraham Lincoln consideraba un imposible: «Engañar a todo el mundo todo el tiempo».

Alberto García Reyes apunta las contradicciones de Pedro Sánchez, al que rebautiza como ‘doctor Insomnio’:

Está tan preocupado por su país que se ha puesto otra vez la urna como escafandra para conquistar la luna y el buen hombre no puede conciliar el sueño de pensar que en su gobierno hubiese entrado Podemos. «Ni yo ni el 95 por ciento de los españoles dormiría bien», ha dicho desde su gravitación atmosférica por encima de los hombros de la plebe, a la que él representa en porcentajes siderales. El «doctor Insomnio» nos ha salvado de la malacia populista que pretendía devorarnos para que por su ilustre colchón revoloteen querubines cada noche. Demos gracias a Dios. Porque necesitamos un presidente del Gobierno descansado, bien dormido y desayunado, no un «walking dead» con los párpados como aceitunas negras.

El pacto del PSOE con Bildu en Navarra es como un valium. Qué bien se duerme bajo la misma sábana que los filoterroristas. El acuerdo con ERC y Junts per Cat para la moción de censura que lo encumbró al poder es una cajita de diazepam. Es un lujo sobar sobre la misma almohada que los independentistas.

Rafa Latorre, en El Mundo, constata las contradicciones de Sánchez a lo largo de este último año y medio:

Hay un único relato fascinante en esta campaña y es el de Pedro Sánchez. Su interés, más literario que político, radica en la complejidad de su trama y en lo audaz de su estructura. Es un salto al vacío formal. Sánchez se presenta al 10-N como el artífice y la víctima de la repetición electoral. Él inauguró la época de inestabilidad y sólo gracias a la inestabilidad pudo prosperar lo suficiente como para poder presentarse ahora con la promesa de la estabilidad. La emergencia fascista de la que alertó a la ciudadanía hace apenas unos meses no le impidió jugarse la democracia a un nuevo giro de la ruleta electoral. Y sólo un narrador prodigioso podría transformar al imprescindible socio de Podemos en un peligro para el Estado, unas veces por su bisoñez y otras por su populismo.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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