MÁS DE 2.300 AGENTES EN CATALUÑA HAN SOLICITADO SALIR A OTROS DESTINOS

El escalofriante comentario de la Guardia Civil que debería de revolver la conciencia de Marlaska: «En Cataluña ya estamos peor que en el País Vasco»

El escalofriante comentario de la Guardia Civil que debería de revolver la conciencia de Marlaska: "En Cataluña ya estamos peor que en el País Vasco"
Agentes de la Guardia Civil en plena operación de desmantelamiento de los CDR.

Debería de caérsele la cara de vergüenza después de la bronca echada a los mandos de la Guardia Civil que desplegaron con un indudable éxito en Cataluña para detener a casi una decena de activistas de los CDR que pretendían llevar a cabo acciones más propias de los terroristas el próximo 1 de octubre de 2019 coincidiendo con el segundo aniversario del referéndum ilegal de independencia.

Sin embargo, Fernando Grande-Marlaska, tan buen juez como pésimo ministro del Interior, está al mejillón mientras sus agentes en Cataluña han llegado a una situación límite que se resume en una corta pero escalofriante sentencia:

En Cataluña ya estamos peor que en el País Vasco.

Como aquel anuncio del mayordomo del Tenn y su famoso «el algodón no engaña», aquí las cuentas están muy claras para afirmar tajantemente que los agentes de la Benemérita están pasando las de Caín.

Actualmente, en Cataluña hay 3.549 efectivos de la Guardia Civil y según la Asociación Unificada de este cuerpo más de 2.300 han solicitado o han dejado caer a sus superiores su intención de solicitar traslado ante el clima de violencia que se ha instalado en Cataluña.

Fernando Rayón, en La Razón, describe la situación de una manera bastante gráfica y, como bien dice, solo falta un Arzallus de turno para definir a los CDR como los «chicos de la gasolina»:

Algún ingenuo podría pensar que el problema son las nuevas elecciones generales, la campaña venidera en noviembre, o el nerviosismo de los partidos independentistas por ver quien la hace más grande, pero la realidad es que en Cataluña se empiezan a vivir episodios que recuerdan mucho a los años de plomo del País Vasco. Eso sí: sin muertos. Aquellos chicos de la gasolina que llamaba Xabier Arzallus, son los parecidos a los que ahora agitan el árbol para que otros cojan las nueces. Jóvenes radicales que nunca van a faltar en las sociedades enfermas. El problema es lo que queda luego: una sociedad dividida que trata de enmascarar lo sucedido reescribiendo el relato.

Pero el Gobierno, aunque esté en funciones, ya no puede mirar hacía otro lado. Por eso tampoco puede gobernar con los independentistas y nacionalistas. Pero, mientras tanto, el presidente, en la ONU hablando de Franco.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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