ARTÍCULO EN 'LA OTRA CRÓNICA' (EL MUNDO)

Losantos se mofa de la «econiña del exorcista» y de paso le cae un zasca a la ‘oportunista’ Irene Montero

"Sólo le faltó que, como a la niña de El Exorcista, se le desenroscara la cabeza y empezara a dar vueltas mientras vomitaba al tontío presente una cosa viscosa y, obviamente, verdosa"

Losantos se mofa de la "econiña del exorcista" y de paso le cae un zasca a la 'oportunista' Irene Montero
Federico Jiménez Losantos, Greta Thunberg e Irene Montero.

Federico Jiménez Losantos, en su columna semanal de ‘La Otra Crónica‘ (El Mundo), se centra este 28 de septiembre de 2019 en esa especie de «niña del exorcista medioambiental» llamada Greta Thunberg que se ha convertido en un producto sobreactuado y que provoca una especie de terror e hilaridad a partes iguales.

De paso, le cae un buen estacazo a Irene Montero, la podemita pareja de Pablo Iglesias, por hacerse la ecologista y demostrar con sus hechos que no es, precisamente, una defensora del medio ambiente.

Dice Losantos que:

Hay que reconocerle a Greta Thunberg una virtud: haber desacreditado en diez minutos de discurso en el zoco de la ONU las pretensiones científicas o, mejor, cientificistas, del despotismo ecologista, dispuesto a arruinar por decreto a medio mundo para salvarlo de un apocalipsis de bolsillo, el suyo. Para agradecer el millón de dólares del Nobel Alternativo y el paseo en el superyate de Casiraghi, Greta insultó al mundo con ojos de loca aullando y tranquila, según la frase memorizada: “¡Cómo os atrevéis!” “¡Me habéis robado la infancia!” Y el gentío o tontío aplaudió a esta víctima de sus padres, del Asperger y del TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) que no le tratan porque sería el fin del chollo. Sólo le faltó que, como a la niña de El Exorcista, se le desenroscara la cabeza y empezara a dar vueltas mientras vomitaba al tontío presente una cosa viscosa y, obviamente, verdosa..

Irene Montero, como toda buena podemita que se precie, quiso aprovechar la ola de seguidismo estúpido para hacerse la ecologista de manual, pero el de ‘Es la Mañana de Federico‘ (esRadio) la dejó destrozadita:

En vez de ver lo evidente: una adolescente aniñada y enferma a la que sus desnaturalizados padres han convertido en símbolo y negocio del cambio climático, que no ha dejado de cambiar desde que existe el clima, Irene Montero, la erudita de Galapagar, se apresuró o atuiteó a glosar los méritos de Greta y la necesidad inmediata de seguir sus dictados. Nunca lo hiciera: de inmediato le recordaron los miles de litros de su piscina, el cloro que la habilita, el despilfarro del riego del césped de Villa Tinaja y otros muchos gestos de derroche eco-lo-que-sea en su vida nada muelle y pagada por los ciudadanos. Por ejemplo: ir a todas partes en coche y con escoltas, no en bicicleta o ricksaw, acarreada por ese quotidie suyo con aire de Fu-manchú.

Y remacha que al final lo que se esconde detrás de esta causa ecologista es, en realidad, un modo de forrarse sin asomo alguno de vergüenza:

De todas formas, era raro que una persona tan culta, tan delicada, tan sutil en sus apreciaciones y valoraciones como la estudiosa señora de Galapagar se lanzara de cabeza a identificarse con una criatura que lo que necesita es tratamiento, no acatamiento. Algo debía haber alterado su natural buen juicio. Y, efectivamente, eso era: resulta que el padre de Greta, un actor-titiritero, casado con una cantante de ópera que naufragó en Eurovisión, se parece mucho al padre de sus tres hijos. Antes de meter a Greta en el circo ecologista y hacerse millonarios, tenían una especie de negocio de coaching vegano-sentimental, contando que su matrimonio se salvó salvando el planeta. O sea, como los marqueses de Galapagar, que en sólo cinco años salvando al proletariado han salido de pobres para siempre.

Te puede interesar

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído