LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

La terca realidad económica le rompe las optimistas cuentas a ‘Míster España’ Sánchez

Luis Ventoso: "A los españoles, pueblo alegre de cañas, tapitas, Netflix y fútbol, nos aburre la economía. Los grises datos contables nos provocan sopor"

La terca realidad económica le rompe las optimistas cuentas a 'Míster España' Sánchez
Pedro Sánchez y la caída del Ibex por debajo de los 9.000 puntos.

Pedro Sánchez tiene por delante 40 días antes de las elecciones del 10 de noviembre de 2019 para convencer al electorado de que aquí no hay crisis que valga y que solo él puede prometer felicidad, además abrazado ahora a la palabra España. Sin embargo, la terca realidad de los números que maneja el Banco de España le echa agua al vino espumoso del presidente del Gobierno en funciones y así lo comparten muchos editoriales y tribunas de la prensa de papel de este 3 de octubre de 2019:

Álvaro Martínez, en ABC, tiene claro que el Banco de España le va a hacer un roto considerable a las promesas electoralistas de Pedro Sánchez:

Mal, muy mal le va a sentar al que ya es conocido como «Míster España» –no porque él mismo se calificara como «Pedro el Guapo» sino porque ha vuelto a arroparse en campaña con la bandera nacional– que ayer el Banco de España le deshiciese parte de su programa electoral referido a la Seguridad Social. Según el regulador, el plan del PSOE de equiparar las pensiones al IPC haría fosfatina un ya maltrecho sistema, si esa rumbosa pretensión no va acompañada de medidas adicionales, que los socialistas, naturalmente, no han anunciado porque estarán asociadas a meter la mano en el bolsillo de los contribuyentes. Entre las cuentas de «Míster España» y las del Banco de España, quédense con las segundas

Luis Ventoso asegura que se nos avecina una buena crisis y que aquí todos están al turrón electoral:

La pregunta es un poco cruel, pero sobrevuela el ambiente: ¿Estamos ante la peor clase política desde la llegada de la democracia? «Probablemente», como decía aquel viejo anuncio de cerveza danesa. El debate es de ínfimo nivel. El oportunismo para salvar el pellejo en las urnas se antepone a todo esfuerzo para mejorar el país a medio plazo. El sectarismo y la egolatría abortan cualquier consenso elemental por el bien de España. El cantamañanismo está al orden del día. La amenaza de otras crisis nos pilla sin Gobierno –y con pinta de que tras el 10-N seguirán sin salir las cuentas–, sin presupuestos, en la berza y perdiendo miserablemente el tiempo con las barrabasadas de un chiflado xenófobo, Torra, al que el Estado debería haber metido en vereda hace ya dos años. A los españoles, pueblo alegre de cañas, tapitas, Netflix y fútbol, nos aburre la economía. Los grises datos contables nos provocan sopor. Ya lo dice Carmen Calvo: «El dinero público no es de nadie». Luego lloraremos cuando toque de nuevo cirugía de hierro…

María Jesús Pérez tiene claro que el Gobierno no hace nada ante la crisis que se avecina porque, claro está, lo que interesa son las elecciones y no asustar al votante:

La guinda del optimismo la ponía la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, que sorprendía a propios y extraños al visualizar elementos «bastante positivos» en la evolución del mercado laboral en septiembre. Calviño destacaba que los datos de ocupación y de paro «confirman que España está capeando mejor que otros países el actual contexto de incertidumbre internacional y sigue habiendo elementos que muestran un gran dinamismo como el mercado laboral». Entonces ¿no pasa nada? ¿No hacemos nada? ¿No decimos toda la verdad? ¡Ah claro, como estamos en campaña! No hay peor ciego que el que no quiere ver, y si uno no quiere ver lo que hay que cambiar, pues evidentemente no pone solución. El paro en España seguirá siendo, pues, endémico hasta que alguien de un puñetazo en la mesa. De momento, el Gobierno «suspenso» también en empleo.

El editorial de El Mundo sostiene que Sánchez ha errado en el tema de las pensiones al no escuchar al Banco de España:

Hay un desafío que nadie se atreve aún a abordar es el de las pensiones. Cumpliendo con su papel de supervisor, el Banco de España advirtió ayer de la urgente necesidad de garantizar la viabilidad del sistema mediante acuerdos amplios y duraderos pero, sobre todo, sin demagogia. Su análisis deja al descubierto la negligencia que supuso suspender el factor de sostenibilidad de 2013 y la promesa de Sánchez de continuar vinculando las pensiones al IPC. Cada paso en falso es una rémora más para el futuro.

John Müller cree que Pedro Sánchez rechazó pactar con Pablo Iglesias porque las recetas de Podemos no iban a ser ideales para capear la crisis que se nos viene encima:

Sánchez sabe que en la memoria de muchos españoles está grabada a fuego la idea de que los socialistas son incompetentes y que el PP es el que ordena las cuentas. Su deber es corregir esta creencia para asegurar las opciones de futuro del PSOE, para corregir la memoria histórica de Zapatero que se alienó el voto de izquierda. Para, como dijo el otro día, «un reparto justo» del «enfriamiento de la economía». Por eso, el presidente en funciones necesita una crisis. Para demostrar que el PSOE reúne el talento suficiente para evitar que una ralentización se convierta en recesión. Ese es un planteamiento estratégico. Lo que no se sabe es cómo conciliar eso con las subidas de impuestos que deprimirían la economía. ¿Puede estar ahí la clave de por qué no hubo pacto con Iglesias?

En un corto editorial en La Razón, se le advierte al Gobierno que no puede encallarse en la negación de la recesión que se nos viene encima:

La ministra de Economía, Nadia Calviño, es una persona optimista. Ha visto «elementos positivos» en los pésimos datos del empleo del mes de septiembre. Su optimismo, sin embargo, no es contagioso. La sociedad española asiste atónita a la parálisis del Gobierno ante las numerosas señales de desaceleración y crisis que recibimos. El «enfriamiento» del mercado laboral en septiembre, con la menor creación mensual de empleo en seis años, no es baladí. El Ejecutivo del PSOE no puede hacer una negación. Como en el pasado.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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