El ministro del Interior le niega una condecoración al agente que acabó con la vida de un peligrosísimo narco británico

El nuevo desprecio de Fernando Grande-Marlaska que ha puesto de uñas a la Policía Nacional

El nuevo desprecio de Fernando Grande-Marlaska que ha puesto de uñas a la Policía Nacional

Lo cuenta este 6 de octubre de 2019 en ‘Crónica‘ el periodista Javier Negre. Un nuevo desprecio, otro desplante soberano del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que ha puesto de uñas a la Policía Nacional.

Un agente, Teodoro Garzón, que abatió a un peligros narco que, previamente, casi se carga al efectivo policial, ha visto como le han birlado la medalla roja, una de las más altas condecoraciones para miembros del cuerpo, por razones que el departamento ministerial ni siquiera ha hecho públicas.

Así detalla Negre el relato de los hechos:

10 de septiembre de 2018. Un británico con cuerpo de madelman estrella su lujoso vehículo en Puerto Banús. El hombre desciende del coche armado y huye. Varias cámaras captan la escena y la matrícula lleva a tres agentes de la Policía Nacional hasta la habitación 21 de un apartahotel en Estepona. Hasta la ratonera de Sean Hercules, un traficante de drogas y armas apodado el Pistolero del salvaje oeste y buscado en su país.

Cuando aquel delincuente con 37 antecedentes penales abrió la puerta con una sonrisa de oreja a oreja e invitó a pasar a los tres policías con un dulce «go, go, go», éstos no imaginaron que los estaba conduciendo al matadero. Porque los llevó hasta una habitación de paredes de pladur donde tenía escondidas dos pistolas para matarlos a quemarropa. Cuando Garzón, subinspector y jefe del operativo, y sus dos compañeros llegaron por un estrecho pasillo hasta el dormitorio del narco, éste se tiró encima de la cama y cogió las dos armas abriendo fuego a discreción. Los policías le pidieron que las tirase, pero el narco, hasta arriba de coca, estaba fuera de sí.

Prosigue el vibrante relato:

Fue cuando el mando y su compañero decidieron disparar contra Hercules. El tercer agente, tras realizar tres disparos, logró parapetarse en el baño. Se intercambiaron 60 tiros. La balacera duró cinco minutos. Uno de ellos rozó la piel del subinspector provocándole un hematoma y quedándose muy cerca de la columna vertebral. Muy cerca de inaugurarle una vida sobre ruedas o de fallecer, según los médicos que le atendieron.

Las balas de los policías consiguieron acabar con el narco, que cayó rendido en su propio charco de sangre junto a una bolsa del Burger King. Garzón, natural de Cambados (Pontevedra) y conocido como Tito, acabó el operativo a las tres de la mañana y cinco horas después estaba en su despacho de la comisaría de Marbella tratando de resolver otros crímenes como jefe de homicidios. Un juez investigó el suceso y exoneró a los policías de cualquier responsabilidad al entender que medió la legítima defensa y que Tito y sus compañeros salvaron su vida «de milagro». Los informes policiales aplaudieron su actuación.

Sin embargo, cuando se daba por hecho que Tito recibiría la medalla roja, sucedió lo inesperado:

En los pasillos de la comisaría se daba por hecho de que el subinspector recibiría una medalla que recompensase aquel acto de valor. Un mérito para un policía con una trayectoria intachable de dos décadas.

En marzo, el comisario de Marbella propuso a Tito para una medalla roja. Su causa fue apoyada por el comisario de Málaga y la jefatura de Granada. Él lo daba por hecho, pero el lunes de la pasada semana, mientras inspeccionaba un cadáver aparecido en una cuneta, le dieron la mala noticia. «No tendrás tu medalla. Tus dos compañeros, sí. Es incomprensible porque cumples todos los requisitos para tenerla», le dijo un policía con el que ha hablado Crónica.

Y todo parece debido a un recorte en las condecoraciones, como si estas fuesen churros que se diesen sin fundamento alguno:

Un compañero le recordó al agente que el ministro Grande Marlaska decidió reducir en un 60% el número de agentes que serían condecorados el 2 de octubre con una Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo. Sólo 60 policías fueron condecorados frente a los 151 del año pasado, los 154 de 2017 o los 198 de 2016. Hay 1.799 agentes pensionados en la actualidad y en 2016 (últimos datos disponibles) el Gobierno gastó 11,2 millones de euros en pagar estas recompensas a policías. Estas medallas son decididas por la Junta de Gobierno de la Dirección General de la Policía y son firmadas por Marlaska

Evidentemente, los compañeros se han levantado, y nunca mejor dicho, en armas contra Marlaska y sus chupatintas:

Se inició una revolución silenciosa para que en Madrid corrigieran la injusticia, pero no hubo forma. El 3 de octubre de 2019 los dos compañeros que participaron en el operativo con Tito rechazaron acudir al acto del Día de la Policía que se celebró en Marbella, donde se les haría entrega de dos distinciones. Se quedaron sin colgarse una medalla roja (supone un aumento del 10% en sueldo de por vida) el agente que abrió fuego con Tito y una blanca (implica más puntuación para ascensos) para el que se resguardó del tiroteo. Los agentes sí acudieron a un homenaje a Tito que se organizó el mismo día en un restaurante. Treinta personas aplaudieron la valiente acción del subinspector. Algunos le dieron el pésame.

Allí se le hizo entrega de una simulación de medalla roja, que no tiene en su palmarés. «Siempre serás nuestro héroe», le dijeron a un policía que tiene dos medallas blancas de la Policía, una de la Guardia Civil y otra de Marbella.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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