"Todos sabíamos que tarde o temprano habría que apoquinar. Los periódicos no tocan en una tómbola así como así"

Carmen Rigalt le mete un ‘palo premium’ a El Mundo por su nueva estrategia comercial

"Se me hace raro ver mi columna agazapada detrás de una pizarrita con el precio, como si fuera una naranja puesta en lo alto de una pirámide de naranjas"

Carmen Rigalt le mete un 'palo premium' a El Mundo por su nueva estrategia comercial

No le ha hecho mucha gracia a Carmen Rigalt la nueva política tomada por el equipo directivo de El Mundo de poner muchos de sus contenidos de pago, entre ellas las columnas de opinión y este 30 de octubre de 2019 se marca una tribuna en las que muestra sus quejas por esta medida. Y titula su pieza con este gracieta ‘Yo también me hago premium’:

No se asusten por el título. Los que trasiegan en internet lo entienden, pero yo solo lo he puesto para hacerme la digna. Últimamente habrán comprobado que al acceder a ciertos contenidos del periódico, un guarda virtual nos sale al paso cuando llevamos tres o cuatro lineas leídas y advierte: «Para seguir leyendo, hazte Premium».

Todos sabíamos que tarde o temprano habría que apoquinar. Los periódicos no tocan en una tómbola así como así. Un día dejamos de comprar discos (de hecho ya no existen las tiendas de discos) para bajar la música por internet. Con las películas pasó tres cuartos de lo mismo. Y así todo.

Las empresas periodísticas se lo han pensado mucho antes de dar el paso y poner precio a los contenidos digitales. Mientras, han prolongado la agonía del papel para hacer tiempo, a ver si entre todos se nos ocurría la fórmula mágica de la supervivencia.

Aclara Rigalt que:

Claro que una cosa es la teoría y otra la práctica. Cuando se inventó el e-book todos creímos que el libro blando con tapas duras había llegado a su fin. Sin embargo, no fue así. Tras el subidón inicial, el e-book reculó. Y en esas estamos. A muchos nos cuesta leer en e-book. Y no solo por nuestra vinculación sentimental con el papel (el tacto del papel, el olor del papel, la memoria del papel…). En el e-book es muy difícil controlar el raccord (la relación de continuidad entre los planos de una secuencia). Si en un plano la chica lleva el brazo en cabestrillo, en el siguiente tendrá que seguir llevándolo. Elemental. Y eso que no soy script.

No duda la escritora de que la oferta sea buena, pero le encuentra una pega:

Al convertirse en un digital de pago, El Mundo lanza al mercado su mejor oferta, eso que la publicidad llamaba antes el ofertón en cualquiera de sus variantes: el 2×1 o el 3×2, la sección de oportunidades o las rebajas rebajadas.

Particularmente yo solo le encuentro una pega: la pérdida de ritmo que se produce desde el momento en que el guarda virtual te da el alto, hasta que formalizas la oferta para el primer mes (1 euro). Ese lapso de tiempo hace que la ubicación se tambalee y no sepas si estás en El Mundo o en el ABC.

Y añade que no se habitua a eso de ver su columna con un precio tasado:

Se me hace raro ver mi columna agazapada detrás de una pizarrita con el precio, como si fuera una naranja puesta en lo alto de una pirámide de naranjas.

En cuanto a precios, a lo más que llego es a entender el reclamo de una peluquería de mi pueblo que se anuncia tal que así: Tarifa Plana: 30 euros a la semana. Te pones las botas.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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