El de esRadio trae a colación el esperpento que protagonizara Carolina Bescansa en el Congreso con su bebé

Losantos estalla ante la última utilización de un niño a manos de la podemita Montero a la que pone a la altura de Stalin y de los golpistas catalanes

"Tiene una cuidadora, una salus, 24 horas al día para cuidar de su prole, pero acudió con su bebé a TVE para ganar la primera imagen del debate electoral"

Losantos estalla ante la última utilización de un niño a manos de la podemita Montero a la que pone a la altura de Stalin y de los golpistas catalanes
Federico Jiménez Losantos le mete una buena sacudida a la podemita Montero.

Federico Jiménez Losantos estalla de lo lindo ante la última utilización que un podemita, en este caso una podemita, Irene Montero, ha hecho de su recién nacida en plena campaña electoral al presentarse con ella la noche del 1 de noviembre de 2019 en el debate de portavoces parlamentarios en la cita organizada por RTVE.

En su columna en Libertad Digital de este 3 de noviembre de 2019, Losantos es muy claro a la hora de denunciar como, pese a tener un servicio exclusivo de niñeras, a los podemitas les mola hacer el numerito de la cabra, ya sea en el Congreso de los Diputados o en un plató de televisión:

La última ha sido Irene Montero, que tiene una cuidadora, una salus, 24 horas al día para cuidar de su prole, pero acudió con su bebé a TVE para ganar la primera imagen del debate electoral, donde actuó como telonera de su macho alfa. En eso no se diferencia nada de Carolina Bescansa, que aun teniendo millones para varias salus y disponer de guardería en Las Cortes, montó el número de darle de mamar al bebé, al que luego ha archivado en alguna parte, pero denuncia ante jueces afines a quien pregunta dónde está.

Afirma el periodista de esRadio que:

La Erudita no le dio noche libre a parte del servicio. Pablo Alfa debe descansar para salir en El Hormiguero y calumniar a Amancio Ortega sin que Motos le pregunte qué pruebas tiene de que el fundador de Zara «evade impuestos» al donar las mejores máquinas para tratar el cáncer, ni qué gana en imagen si pierde dinero, lo único que le interesa, según Don Chaletón.

Critica a los podemitas por creerse poco menos que los inventores de la maternidad:

Sabíamos del nacimiento del tercero de la dinastía de los Pablenines, porque nos lo contaron como si hubieran inventado la maternidad. Se echó en falta que en el debate le preguntaran a Montero por los bebés que se mueren de hambre o por falta de cuidados médicos en Venezuela, donde ellos se amamantaron con el dinero robado por los narcocacos bolivarianos. ¡Las derechas, tan blanditas! Monasterio critica lo de Franco, pero no se atreve a censurar al Papa, y llega a decir que «no tiene nada que ver con la profanación». ¡Si la Abadía es jurisdicción del Vaticano y no de Osoro!

Relaciona esta sobreexposición infantil con lo que muchos dictadores hicieron para darse pote institucional ante su pueblo:

Todos los dictadores y casi todos los presidentes democráticos han utilizado a los niños en campaña electoral. Hay retratos de Hitler y Stalin prácticamente idénticos, con un niño en brazos en carteles de propaganda, mientras asesinaban sin piedad a millones de criaturas de todas las edades. Obviamente, Reagan, cuando posaba con un niño en Oklahoma, no pensaba aniquilar a media Humanidad si no admitía la superioridad de la raza aria (no se conocía tanto como ahora la superioridad racial catalana separatista) pero a Stalin, como a Lenin, le era igual poblar la URSS de miles de niños con padres fusilados o en el Gulag, Sobrevivían vendiéndose y robando, pero eso no alteraba la marcha triunfal del socialismo al comunismo. Los niños judíos no eran, para Hitler, niños humanos, sino una subespecie exterminable. Pocas cosas más estremecedoras que el montón de botitas y zapatos de niños asesinados en el Guetto de Varsovia que pueden verse en el Museo del Holocausto de Jerusalén. Ese con el que Dolores Delgado compara al Valle de los Caídos, que hay que ser antisemita y siniestra.

Asevera que también terroristas como los palestinos han llegado a esa práctica ignominiosa:

Pero en la política moderna nadie ha llegado tan lejos en el uso y abuso de los niños, de sus propios hijos, como los terroristas palestinos, que los usan como «escudos humanos» en sus intifadas o esconderse armas en escuelas y hospitales para que, si hay tiros o bombas, haya niños muertos para la prensa occidental, ávida siempre de blanquear lo antioccidental, mejor si es antisemita, que siempre fue un rasgo distintivo de la izquierda anticapitalista. Basta leer «La cuestión judía» de Marx, cuyo abuelo era un rabino que se bautizó protestante para ascender socialmente en Alemania. En la URSS, todo el Gobierno de Lenin tenía ancestros judíos o lo era, salvo Stalin. Él prefirió la tradición rusa de asesinar judíos, el pogrom, cuyo fin básico era robar y violar, con la excusa de vengar a Jesucristo.

Y saca también lo que hacen los golpistas, a los que no les duelen prendas en poner a sus hijos, por muy pequeños que sean, delante de todas las revueltas:

Los comunistas de la rama bakuniniana no dudaban en matar niños con bombas que tiraban en sitios frecuentados por gente corriente, sin perfil político. «Cuanto más inocentes, más culpables son», decían Netchaev y compañía, frase copiada por Bertolt Brecht para justificar las masacres de su jefe Stalin. El fin siempre justifica los medios para gente sin conciencia. Pero lo importante es la técnica del terror, siempre idéntica: despojar de la condición humana a sus víctimas, y hacer fácil cualquier crimen. La ETA lo hizo tan bien que hasta fue bendecida por sus curas, abyección a la que no llegó la Iglesia Ortodoxa rusa, que condenó sinceramente los abusos a los judíos. No sólo la religión, una ideología abstracta como el comunismo puede borrar todas las barreras morales contra el crimen, sea de los niños-soldados, sea contra niños. Cataluña ejemplifica la inhumanidad totalitaria: niños muy pequeños llevados por sus padres a cortar carreteras sentados, o sacándolos de clase. Señoritos jugando a palestinos en Tele-Odio o en TV3.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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