El articulista de La Razón saca a la luz todas las incoherencias de este comunista de cartón piedra

Alfonso Ussía le baja los malos humos a Javier Bardem: «Este memo es un farsante y un estúpido»

 

Alfonso Ussía le baja los malos humos a Javier Bardem: "Este memo es un farsante y un estúpido"
Alfonso Ussía y Javier Bardem.

Alfonso Ussía le mete este 8 de diciembre de 2019, día de la Inmaculada Concepción, un buen repaso al malencarado actor Javier Bardem después de plantarse en Madrid, en la Cumbre del Clima y empezar a llamar «estúpido» al alcalde capitalino, José Luis Martínez-Almeida. El articulista de La Razón no se guarda nada en su tribuna:

En mi juventud, en todo guateque destacaba un estúpido. La manifestación del guateque de la Cumbre del Clima en Madrid me ha devuelto a pasados años y aquellos lares. Una Cumbre a la que no asiste ni un solo dirigente influyente, de la que es protagonista una niña que no va al colegio, y cuya nada nutrida manifestación la cierra un actor de cine comunista e iletrado que vive en los Estados Unidos, y que define de «estúpido» a un abogado del Estado democráticamente elegido por los madrileños para ser su Alcalde, pues más que una Cumbre es un guateque con un final sometido a la más supina estupidez.

Se pregunta con mucha guasa que quién es este actor:

¿Quién es Bardem? Ante todo, un individuo que no se apellida Bardem, lo cual restringe su valoración persona. ¿Qué pinta Bardem en la llamada Cumbre del Clima? Nada. Este chico, que sólo puede interpretar papeles de malo, es antisemita, pero eligió para que su mujer diera a luz en Los Ángeles de California a su primer vástago un hospital judío, y como buen comunista, alquiló la mitad de una planta para no ser molestado por la prensa. No nacieron los hijos de Bardem y la chica de Alcobendas ni en Alcobendas, ni en otro lugar de España, ni en sus amadas Cuba, Venezuela, Bolivia o Corea del Norte. Nació en un hospital hebreo de los Estados Unidos de América, una decisión que demostró su coherencia ideológica. Por fortuna para España, su elección de vivir en la libertad de la gran nación americana nos ha privado de su presencia, pero de cuando en cuando nos visita por si hay que aprovechar una película bien subvencionada. Se trata de un hombre enfadado.

Recuerda que a quien ha insultado tiene toda una preparación que ya quisieran muchos:

Y por una pequeña disidencia con la aplicación de una norma urbana impuesta por la anterior Alcaldesa de Madrid, su correligionaria Manuela Carmena, el Bardem que no es Bardem, ha llamado «estúpido» al actual Alcalde de la Villa y Corte, que fue al colegio de niño –no como Gretita–, que estudió con brillantez su carrera de Derecho y que aprobó con holgura las oposiciones a la Abogacía del Estado.

No duda en usar contra Bardem el mismo insulto que él le colgó al alcalde de Madrid:

En fin, que además de muy mal educado y nada respetuoso con los representantes que surgen de las urnas, Bardem es un estúpido. No ha hecho otra cosa que interpretar lo que otros escriben y hacerlo según lo que otros le ordenan. Como escribió Wodehouse de un amigo contemporáneo, su cerebro es como una bola de billar algo retrasada, y su coeficiente de inteligencia algo menor al de una almeja vuelta del revés. Mucho más indulgente Wodehouse que Oscar Wilde, que de un petulante cómico de sus tiempos escribió que «hacía el tonto con sospechosa perfección», si bien Wilde no alcanzó la maestría calificativa de Stephen Leackok al escribir del actor John Perry: «Nació tonto y tuvo una recaída». La recaída de Bardem, que no es Bardem, la experimentó en Madrid.

Asegura que la emergencia climática no puede quedar al albur de advenedizos como Bardem:

Lo del clima es muy preocupante, pero no puede dejarse en manos de fanáticos y de tontos. En tal caso, como el feminazismo o el ecologismo sandía –verde por fuera, rojo por dentro–, se derrotan a ellos mismos por la desviación política y la marginación de quienes no compartan sus teorías, muchas de ellas científicamente aceptables y hasta admirables. La manifestación que clausuró el memo de Bardem, que no es Bardem –uso y abuso del apellido del tío materno que sí era Bardem–, fue una manifestación más de la izquierda, que eso lo hace muy bien, aunque en el presente caso, con poca gente. Doy por seguro que los científicos y naturalistas de verdad, que han entregado toda su vida al descubrimiento de los problemas climáticos y a la búsqueda de soluciones, se sentirán avergonzados con una Cumbre del Clima en la que sólo han destacado una niña que no va al colegio y un actor de cine ignorante y faltón. Una niña que se ha convertido en un negocio para sus avispados padres y un actor que expulsa de las taquillas a un altísimo porcentaje de aficionados al Cine. Pero ante todo, y sobre todo, la pregunta. ¿Qué pintaba ahí ese Bardem que no sería nada sin el apellido de su tío?

Y remacha con contundencia:

Como madrileño me siento insultado por este farsante – su vida es una farsa como su profesión, en su caso adecuadísima a su condición de farsante-, por haber votado en las elecciones municipales a José Luis Almeida. Lo hice, entre otras cosas, por su promesa de revertir el «ghetto» de «Madrid Central» impuesto por la señora Carmena. Un profesional que no se ve con capacidad de triunfo si lo hace usando su primer apellido, es como poco, un tipo poco seguro de sí mismo o un decidido explotador del talento o la singularidad de sus antepasados. Pero de nuevo, la pregunta. Lo de la niña que no va al colegio – ¿No es delito en Suecia?-, tiene su aquel. Se ha convertido en una folclórica del clima y contra la popularidad consolidada desde la frescura de sus padres poco hay que hacer, a excepción de esperar que vuelva al cole y estudie un poco. Pero que el supuesto Bardem hable en una manifestación de climáticos para insultar al Alcalde que ha dado acogida a la Cumbre, se me antoja demasiado cutre. A Los Ángeles, que allí no hay contaminación.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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