MOSCÚA SIN BRÚJULA

Dzhojar Dudáyev: pasión y muerte del general checheno (XLXVIX)

Dzhojar Dudáyev: pasión y muerte del general checheno (XLXVIX)
El general checheno Dzhoyar Dudayev. PD

La gente está con nosotros, pero ellos tienen las armas!».

Desde el balcón de la Prefectura, demudado, sin afeitar y con gesto dolorido, el diputado Walter Shusgaya explicó el 23 de enero de 1992 a los habitantes de Zugdidi que no les quedaba otra opción que la «desobediencia civil».

«¡Pueden matarnos, pero no pueden forzarnos a obedecerles!»

A primera hora de la tarde, ante más de 3.000 compungidos ciudadanos que aguantaban estoicamente bajo la tormenta de nieve, Shusgaya, el hombre que durante siete días había dirigido a los partidarios de Gamsajurdia, intentó convencer a la multitud de la necesidad de negociar con Ioseliani y sus mafiosos.

Las palabras le escocían en la boca. Fue un discurso atormentado y terrible, interrumpido en varias ocasiones por gritos de «¡traición! ¡traición!».

Más tarde, cuando abrimos la puerta de su despacho, encontramos a Shusgaya con la frente apoyada en la mesa, la cabeza cubierta con las manos y sollozando.

Hubo una votación a mano alzada y tras enconadas discusiones la mayoría aprobó enviar una delegación de tres personas a parlamentar.

Los seguidores de Gamsajurdia aceptaron la marcha al exilio del presidente, suspender las emisiones de la televisión de Zugdidi, poner de nuevo en funcionamiento las estaciones de ferrocarril y reabrir los puertos, a cambio de lo cual esperaban el repliegue de la columna de Ioseliani hacia Tiflis.

Alfonso Rojo durante la primera Guerra de Chechenia, en 1995.

Un mes después, cuando el mundo se había olvidado ya de él, Gamsajurdia salió de su escondite y de noche, sigilosamente, huyó a la vecina república chechena, donde pidió asilo al general Dzhojar Dudayev.

El máximo líder de la autoproclamada república chechena, era uno de esos personajes peligrosos y estrafalarios, que se auparon hábilmente al poder aprovechando el cataclismo comunista.

Era piloto militar de profesión, musulmán por conveniencia, admirador de Sadam Husein porque le daba la gana y enemigo acérrimo de Boris Yeltsin, porque no tenía otro remedio.

Siendo comandante de la Fuerza Aérea Soviética se negó, a finales de los ochente, a acatar la orden de bloquear el edificio de la televisión en Estonia y permitió las manifestaciones nacionalistas en su zona, lo que le valió una inmerecida fama de demócrata.

Dudayev había nacido en 1944, el año en que Stalin deportó masivamente a los chechenos a Siberia, como castigo por haber cooperado con los nazis alemanes, como hicieron todos los musulmanes desde Bosnia a Palestina, pasando por el Cáucaso. Siempre quiso desquitarse.

Prisioneros en el gulag de Stalin.

El presidente checheno reconocía en su época haber ingresado al Ejército obsesionado por el ansia de vengarse de lo que les hizo a los sus abuelos y parientes el bigotudo amo del Kremlin,

Era un nacionalista fanático y está obsesionado con el «peligro ruso».

El 27 de octubre de 1991 fue elegido presidente de Chechenia con el 85 % de los votos y antes de una semana había declarado unilateralmente la independencia de la república.

Para impedir la secesión, Yeltsin despachó comandos al aeropuerto de Grozni., creyendo equivocadamente que aquello seria pan comido.

Soldos rusos en el centro destruido de Grozny, durante la Guerra de Chechenia.

Dudayev reaccionó instando a los chechenos residentes en Moscú a convertir la capital de los zares en «una ciudad siniestrada», si el Parlamento ruso no revocaba el estado de emergencia.

Los diputados desautorizaron al presidente ruso y el general se transformó en un «semidiós» para los belicosos chechenos.

La duda, desde el inicio, era si iban a aguantar éstos mucho tiempo la «mano dura» de Dudayev y cuánto iba a tardar Yeltsin en encontrar en Grozni un grupo de «opositores demócratas» dispuestos a derrocarlo.

Comandos rusos en Chechenia.

No pasó nada de eso. Lo que empezó con desafíos verbales, degeneró en una viciosa matanza sin cuartel, en lo que hoy conoce como la Primera Guerra en Chechenia.

Comenzó cuando el Ejército ruso intentó recuperar el control y se prolongó hasta agosto de 1996.

Pese a tener una fuerza superior en soldados, armamentos, apoyo aéreo, las fuerzas rusas fueron incapaces de establecer un control efectivo del área montañosa, por causa de certeros ataques de los guerrilleros o partisanos chechenos.

La fuerte desmoralización de las tropas rusas llevó al presidente Yeltsin a declarar un cese del fuego unilateral en 1995 e iniciar la retirada de tropas al año siguiente.

Después de la muerte de miles de civiles y ante la proximidad de unas elecciones rusas, el 27 de mayo de 1996, Yeltsin aceptó reunirse con los rebeldes chechenos por primera vez e iniciar negociaciones para la paz.

La cifra oficial de muertes de militares rusos fue de 5.500.​ Aunque no hay cifras exactas sobre el número de las fuerzas chechenas que fallecieron en el conflicto, las estimaciones sitúan el número en 15.000 milicianos y cerca de 100.000 civiles, a los que hay que sumar más de medio millón de personas fueron desplazadas por el conflicto, que dejó a ciudades y pueblos en ruinas en toda Chechenia.​

Civiles luchando en la Guerra de Chechenia.

Durante el conflicto Dudayev se convirtió en figura singular elevada al grado de héroe por la población lo que le colocó ‘ipso facto’ en el punto de mira de la KGB rusa.

El destino del general musulmán quedó marcado tras una serie de acciones terroristas chechenas contra blancos civiles en la Federación Rusa.

Se aprovechó que Dudayev tenía la costumbre de conversar telefónicamente con Konstantine Borovoj utilizando un teléfono satélite Inmarsat.

Borovoj era un acaudalado empresario liberal ruso, miembro del Parlamento, ex presidente del Partido de la Libertad Económica y presidente del Partido Western Choice, al que los chechenos veían como un aliado de peso en Moscú.

Soldados rusos enterrando guerrilleros chechenos en una fosa común..

En una entrevista publicada tiempo después Borovoj afirmó que en su última llamada a Dudayev -ocurrida a las 8:00 horas del 21 de abril de 1996 – la conversación se interrumpió de forma brusca lo que probablemente indique que fue en ese momento cuando los rusos asesinaron al mítico general checheno.

Sólo hay retazos sueltos de cómo se desarrolló la operación. Comenzó con el ensamblaje de un equipo científico, para que desarrollase una técnica capaz de localizar con precisión las emisiones del Inmarsat.

En la mañana del día 21 de abril, Dudayev se encontraba junto a varios colaboradores en un todoterreno Lada Niva en los alrededores de las aldeas de Roshni-Chu y Geji-Chu, cuando decidió llamar a Borovoj.

En aquellos momentos sobrevolaba los cielos de la región un avión AWACS Beriev A-50, con el equipo expresamente concebido para localizar las emisiones del teléfono satélite de Dudayev, y varios bombarderos Sujoi Su-24M patrullaban armados con los misiles preparados para atacar el blanco con precisión.

Terroristas musulmanes internacionales, luchando a favor de los rebeldes chechenos.

El Beriev A-50 localizó el blanco y envió la información a los bombarderos que lanzaron 2 misiles contra el blanco: los testigos afirmaron posteriormente que el primer misil impactó en tierra sin causar daños graves pero el segundo alcanzó el Lada Niva de pleno matando a Dzhojar Dudayev y a sus cuatro acompañantes

La operación fue un rotundo éxito tanto para las agencias de seguridad rusas como para el grupo de científicos que concibió y desarrolló el equipo técnico y esto les permitió lograr una recompensa extra-oficial que se cifra en torno a los 100.000 dólares, que era una fortuna en el contexto post-soviético.

Ni medallas, ni honores públicos probablemente por motivos de seguridad para el personal involucrado.

Autor

Alfonso Rojo

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, abogado y periodista, trabajó como corresponsal de guerra durante más de tres décadas.

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